El empresario se refirió a su historia familiar en la mesa de Mirtha Legrand y habló sobre el vínculo interrumpido con Anna, la hija que tuvo con la actriz.
Compartir:
Ricardo Biasotti volvió a hablar públicamente sobre su historia personal con Andrea del Boca y el vínculo que mantiene —o, mejor dicho, que no logró reconstruir— con su hija Anna. Lo hizo en La noche de Mirtha, donde repasó momentos clave de su vida familiar y dejó un mensaje cargado de emoción.
Durante la charla, el empresario recordó cuándo fue la última vez que tuvo contacto con la joven y cómo se fue deteriorando la relación con el paso del tiempo.
Conmovido, Biasotti fue directo al relatar el momento en que dejó de verla: “Yo dejé de ver a Anna cuando tenía 9 años y nunca más me pude poner en contacto. Llamaba y no me respondían, me bloquearon”, aseguró.
Sin embargo, años más tarde hubo un breve reencuentro, aunque en un contexto muy particular: “A los 14 años me solicitaron un permiso para trabajar en una novela y puse como condición tomar un café con mi hija y hablarlo personalmente, y ahí la vi. Alrededor estaban los abogados, la tía y los custodios”, recordó.
Biasotti explicó que durante mucho tiempo eligió el silencio, pero que la situación volvió a exponerse públicamente en los últimos meses: “La realidad es que yo nunca hablé y siempre la cuidé. De repente, Andrea entra en Gran Hermano y todo estalló de nuevo, y me empezaron a llamar”, contó.
En ese contexto, decidió dar su versión: “Ahí decidí que quería aclarar la verdad porque quedó la sensación de que yo era culpable”, sostuvo.
El mensaje que el empresario le envió a su hija Anna en pleno vivo
Consultado sobre la posibilidad de reconstruir el vínculo, Biasotti no dudó en expresar su deseo: “Por supuesto que me gustaría. Este es el mensaje que yo le paso a Anna: ella es una mujer, y es su derecho y decisión reencontrarse con su padre o no. Yo tengo el corazón abierto y siempre voy a tener la esperanza de hacerlo”, afirmó.
Y cerró con una reflexión cargada de sentimiento: “Es mi hija, la voy a querer toda mi vida. No importa que se saque mi apellido; el nombre que yo le puse sigue siendo mío porque tiene parte de mis genes”.