Según trascendió, Brueckner habría manifestado su intención de viajar a un país sin tratado de extradición con la Unión Europea o el Reino Unido y, además, planeaba someterse a una cirugía estética para modificar su aspecto y evitar ser reconocido. “Si yo fuera él, me haría una operación facial”, declaró su abogado a medios británicos, insinuando que ya habían hablado de esa posibilidad.
El vínculo con el caso Madeleine McCann
Aunque Brueckner niega su implicación en la desaparición de la niña, las autoridades alemanas lo consideran el único sospechoso. Fue absuelto en octubre pasado de otros cargos de abusos sexuales en Portugal, pero las investigaciones continúan.
Entre las pruebas encontradas en su antigua fábrica se hallaron un disco duro enterrado bajo el cadáver de un perro, varias tarjetas de memoria y memorias USB con material perturbador, así como máscaras, productos químicos, armas de fuego, ropa infantil —incluidos más de 75 trajes de baño— y juguetes.
Documentos incautados indicarían que habría confesado a un conocido el asesinato de una menor durante un festival de música. Un testigo identificado como Helge B declaró que Brueckner le aseguró que Madeleine “no gritó”, aunque admitió dudar de la veracidad de sus dichos.