La Justicia de Río de Janeiro dictó prisión preventiva de la abogada Agostina Páez, acusada de injuria racial.
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La Justicia de Río de Janeiro ordenó este jueves la prisión preventiva de Agostina Páez, la abogada santiagueña acusada de haber realizado gestos y expresiones racistas contra empleados de un bar del barrio de Ipanema.
La medida fue adoptada a pedido de la fiscalía brasileña, que consideró que existen riesgos procesales que justifican la detención mientras avanza la causa.
Horas después de conocerse la resolución judicial, Páez difundió un video en su cuenta de TikTok en el que se mostró angustiada y afirmó estar atravesando un momento de extrema preocupación.
“Se están vulnerando todos mis derechos. Estoy desesperada y muerta de miedo. Hago este video para que se haga eco de la situación que estoy pasando”, expresó frente a cámara.
Los gestos quedaron grabados en videos
En la grabación, la joven también sostuvo que siempre estuvo a disposición de la Justicia y cuestionó uno de los argumentos centrales del fallo.
“Recibí la notificación de que hay una orden de prisión preventiva por peligro de fuga, siendo que tengo una tobillera electrónica puesta y que estoy a disposición desde el día uno”, afirmó, en referencia a la medida de control que le había sido impuesta tras su detención inicial.
¿Qué se sabe sobre lo que ocurrió en el bar de Ipanema?
El hecho que derivó en la causa ocurrió el 14 de enero, cuando Páez se encontraba con amigas en un bar de Ipanema. Según la investigación, el conflicto se originó al momento de pagar la cuenta y derivó en una discusión con el personal del lugar. De acuerdo con la denuncia, la abogada realizó gestos simulando un mono y profirió expresiones ofensivas de carácter racial dirigidas a los mozos.
En declaraciones posteriores, Páez reconoció que su reacción fue inapropiada, aunque aseguró que se produjo luego de haber sido provocada por empleados del bar, quienes —según su versión— se habrían burlado de ella y de sus acompañantes con gestos obscenos. Esa explicación, sin embargo, no fue considerada suficiente por los investigadores para atenuar la gravedad de los hechos.
El Juzgado Penal N°37 de Río de Janeiro resolvió hacer lugar al pedido de la fiscalía y dictar la prisión preventiva de la imputada por el delito de injuria racial. En la resolución se sostiene que mantenerla en libertad “generaría un grave perjuicio a la instrucción criminal”, ya que podría intimidar a testigos y víctimas para influir en sus declaraciones.
El fallo también advierte sobre la posibilidad de que la acusada abandone el país, lo que —según el tribunal— “acarrearía consecuencias sumamente perjudiciales para el establecimiento de la verdad real”. Ese riesgo de fuga fue uno de los argumentos centrales para avanzar con la medida más gravosa.