En un contexto internacional marcado por la nueva competencia espacial entre las grandes potencias, la histórica misión Artemis II de la NASA, que llevará a cuatro astronautas a orbitar la Luna por primera vez en más de medio siglo, contará con participación tecnológica argentina. En esta etapa inicial del programa, el objetivo será rodear el satélite natural sin alunizar, pero con la mirada puesta en un objetivo mayor: regresar definitivamente a la superficie lunar y establecer allí presencia permanente. La misión forma parte de una estrategia más amplia impulsada por Estados Unidos para retomar el liderazgo en la exploración espacial profunda frente al avance de China. En ese marco, se proyecta no solo volver a la Luna, sino también explotar recursos estratégicos como agua y helio 3 en las zonas polares del satélite, lo que abre una nueva competencia geopolítica por el control de esos recursos.
En ese escenario, la astronauta argentina Noel de Castro, de 28 años, se prepara para presenciar el lanzamiento desde Cabo Cañaveral. Se trata de la primera astronauta argentina en entrenamiento para viajar al espacio el año próximo. Fue seleccionada por la empresa estadounidense Axiom Space como candidata para integrar una futura misión espacial tripulada programada para 2027. La ingeniera en biomedicina, graduada en la Universidad Favaloro, continuó su formación con un master en Ingeniería aeroespacial en Estados Unidos y se especializó en medicina espacial, microgravedad y supervivencia, con entrenamientos en vuelos de gravedad cero, hipoxia y buceo. Además, cuenta con el respaldo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología (SICyT), con el objetivo de convertirse en la primera argentina en viajar al espacio.

Salteña y apasionada por el espacio desde la infancia, Noel de Castro ya se encuentra en Cabo Cañaveral, donde observará el despegue desde el edificio de la Space Force, la fuerza espacial en la NASA. Aunque ya presenció otros lanzamientos, el de Artemis II tiene un significado especial. “Poder ver el primer lanzamiento con humanos para volver a la Luna, si bien la van a orbitar y no van a alunizar, es para mí algo sumamente importante”, explicó en diálogo con Clarín. Sin embargo, también advirtió sobre la complejidad de la operación: “Es una misión arriesgada”.
La astronauta destacó además el papel que tendrá Argentina en esta misión histórica. Según explicó, la NASA decidió incluir un nanosatélite argentino en el cohete tripulado, algo que implica estándares de seguridad extremadamente elevados. “La NASA tuvo confianza en el satélite argentino”, afirmó. Y remarcó la diferencia que implica lanzar una misión con personas a bordo: “Ya vi varios y es muy notable la diferencia cuando viajan con humanos o solo con ‘carga útil’, porque el riesgo es mucho mayor. Todo tiene que tener el triple de seguridad”.
En ese sentido, explicó por qué la exigencia tecnológica es tan alta: “Es muy difícil subir algo a un cohete donde viaja una tripulación”. La razón es clara: “Porque tenés vida dentro del cohete. Cualquier cosa que pueda fallar, afecta a cuatro personas que están ahí. Entonces la seguridad y la tecnología tiene que ser de muy alto nivel, debe tener características muy específicas y por eso es muy importante lo que Argentina logró”.
El desarrollo argentino consiste en un CubeSat, es decir, un nanosatélite capaz de viajar en una misión tripulada. “Argentina logró construir un CubeSat, un nanosatélite, que tiene la capacidad de estar en un viaje tripulado. Y la NASA confió en la tecnología argentina para que pueda estar dentro de ese primer cohete tripulado en más de medio siglo y que sea 100% segura para los astronautas”, explicó.
Para dimensionar la importancia de estos estándares de seguridad, recordó un antecedente trágico de la historia espacial: “Imaginate que en la misión Apolo 1, en 1967, los astronautas murieron incendiados adentro del cohete en una prueba de lanzamiento. Hubo un cortocircuito, se incendió la cápsula y murieron incendiados adentro de la cápsula. Entonces, la seguridad que tiene que tener cualquier cosa, inclusive hasta la comida que llevan, tiene que ser totalmente diferente a la de un viaje no tripulado”.
Por eso, subrayó nuevamente el valor del logro tecnológico nacional: “Eso es lo importante para resaltar de la Argentina: fueron elegidos para un cohete tripulado. Es muy importante cómo se tuvo confianza en el satélite argentino”. La misión Artemis no surgió de la nada. Inicialmente existió un proyecto anterior llamado Constellation, que fue cancelado por una administración anterior debido a cuestiones presupuestarias. Luego, el nuevo gobierno estadounidense decidió retomar el programa lunar e invertir nuevamente en la iniciativa.









