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Sri Lanka

Tras caer en la trampa de la deuda china, la República Socialista de Sri Lanka atraviesa la peor crisis de su historia

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Escasez de bienes esenciales, manifestaciones violentas, represión, estado de sitio y la dimisión de los 26 ministros llevó a que Sri Lanka esté atravesando su peor crisis desde su independencia de Gran Bretaña en 1948.

Sri Lanka declares emergency after violent protests over economic crisis -  Nikkei Asia

En la noche del jueves 31 de marzo, manifestantes furiosos arrojaron ladrillos y prendieron fuego a un autobús frente a la residencia privada del mandatario socialista Gotabaya Rajapaksa en Colombo, capital de Sri Lanka.

El malestar social por la escasez de bienes esenciales, los cortes de servicios básicos como la luz y la galopante inflación llevaron al estallido social más violento de la historia del pequeño país al sur de la India.

Con dos docenas de oficiales y más de un centenar de manifestantes heridos, el presidente declaró el estado de sitio en el boletín oficial del viernes 1ro de abril, habilitando a las autoridades a arrestar y encarcelar a sospechosos sin una orden judicial.

La decisión de imponer el estado de emergencia se tomó bajo los intereses de la seguridad pública, la protección del orden público y el mantenimiento de suministros y servicios esenciales para la vida de la comunidad” expresó el mandatario.

La medida fue tomada sin previa consulta del Gabinete, y rápidamente empeoró la situación. Este domingo, los 26 ministros del presidente Rajapaksa presentaron su renuncia en medio de la ola de protestas.

Este lunes, sin poder contener la renuncia en masa de funcionarios, solo permanecen en sus cargos del Poder Ejecutivo el presidente, Gotabaya Rajapaksa, y su hermano, el primer ministro Mahinda Rajapaksa.

Sri Lanka is facing an economic crisis. Here's what it's like for people on  the ground - CNN
Protesta del jueves 31 de marzo, frente a la residencia del presidente.

Otra medida tomada por las autoridades del país asiático fue impedir el acceso a Facebook, WhatsApp, Twitter y otras redes sociales, medida que fue rescindida posteriormente, cuando la Comisión de Derechos Humanos del país determinó que el gobierno no podía imponer la censura.

El domingo, las fuerzas policiales de Sri Lanka reprimieron una movilización liderada por varios diputados de la oposición en la ciudad de Colombo para exigir la renuncia del presidente y del primer ministro.

¿Cómo llegó Sri Lanka a esta situación?

Este país insular de 22 millones de habitantes, ubicado al sur de la costa de India, se enfrenta a una grave escasez de bienes esenciales y una fuerte inflación por la alta emisión, la falta de divisas internacionales y una abultada deuda, sobre todo tras caer de lleno en la trampa de la deuda china.

El turismo y las remesas de la diáspora, fundamentales para la economía de Sri Lanka, se derrumbaron durante la pandemia, y el gobierno impuso una amplia prohibición de las importaciones para frenar la sangría de divisas extranjeras.

Esta medida comunista de prohibir las importaciones llevó a la escasez de alimentos, medicamentos y combustibles, haciendo que durante semanas los residentes hagan filas de horas para obtener suministros básicos, mientras se enfrentaban a cortes de energía de más de 10 horas.

Soldados fueron desplegados a las principales estaciones de servicio y comercios, para mantener la calma y verificar que los comerciantes no “suban arbitrariamente los precios”.

Sri Lanka envía tropas a las estaciones de combustible en medio del  empeoramiento de la crisis económica
Hay soldados en las estaciones de combustible para calmar a los clientes, que esperan durante horas bajo el calor abrasador para llenar sus tanques.

Gran parte de la culpa de esta crisis es de China. El presidente Rajapaksa asumió en 2019 con un país extremadamente endeudado y con nulas reservas para afrontar estos pagos.

De los 45.000 millones de dólares que debe en total Sri Lanka, un 16% se lo debe a China, un 10% a Japón, y el resto a capitales privados.

Las reservas de divisas se han desplomado un 70% en los últimos dos años a poco más de US$2.000 millones. Esto ha dejado a Sri Lanka prácticamente en default ya que tiene que pagar alrededor de US$ 4.000 millones en deuda durante el resto de este año, incluido un bono soberano internacional de US$ 1.000 millones que vence en julio.

De esta manera, un país que en la década del ’90 se convirtió en una desafiante economía del golfo de Bengala y en el principal socio comercial de la India, hoy tiene una soga al cuello y el verdugo es China.

Bajo el afán de buscar mejores condiciones comerciales, rompió con India y firmó una serie de acuerdos con China en la última década. Pidió prestados miles de millones de dólares de China para construcciones de infraestructura, que ahora están a punto de caer en manos soberanas de China.


Por Nicolás Promanzio, para La Derecha Diario.

Sri Lanka

El nuevo gobierno de Sri Lanka insiste con el ecologismo y la crisis está lejos de resolverse

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El presidente interino Ranil Wickremesinghe lanzó un programa “eco sustentable” para salir de la crisis generada justamente por una política verde alineada con la agenda 2030 de la ONU.

Tras el estallido social que vivió Sri Lanka luego del fracaso de la agenda 2030 en el país, el nuevo presidente Ranil Wickremesinghe, fue electo por abrumadora mayoría en el Parlamento para que continúe el mandato de Gotabaya Rajapaksa, el presidente socialista responsable de llevar al país en tres años del modesto crecimiento a la hambruna generalizada. Ranil juró hace pocas semanas en una discreta ceremonia que fue poco televisada.

A pesar del cambio de gobierno, no prometió ningún cambio de rumbo económico. Entre sus primeras medidas, propuso desmonopolizar producción y distribución eléctrica nacional, pero con un programa “eco sustentable” y “limpio“. Tal como su predecesor, Ranil quiere arrancar a construir su país por el techo en vez de concentrarse en cubrir las necesidades de sus 22 millones de habitantes.

Wickremesinghe fue 6 veces primer ministro de la isla, es un veterano político de 73 años y completará el mandato de Rajapaksa hasta noviembre de 2024. Cuenta con el respaldo formal del SLPP, el partido de Rajapaksa, pero es repudiado por los manifestantes, que lo consideran un aliado del presidente saliente. Esto da un paneo general de lo que puede llegar a ser su gobierno: más de lo mismo.

Me hice cargo de un país sumido en el desastre. Con una grave crisis económica, por un lado, oposición pública masiva por el otro. Sin embargo, decidí aceptar este desafío crítico en nombre de mi pueblo, bajo la premisa de que es mi deber encender, aunque sea una lámpara para el país en lugar de maldecir la oscuridad”, se escudó Ranil.

La situación en Sri Lanka es insostenible. Políticas ecologistas y socialistas han llevado a la isla de 22 millones de habitantes a su peor crisis desde la independencia, en bancarrota y con desabastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos.

El nuevo gobierno anunció que retomó las negociaciones con el FMI para un plan de rescate inminente, puesto que en abril anunciaron el default tras secar sus reservas de divisas y perder todo tipo de liquidez para importar bienes esenciales.

Por su parte, el Banco Mundial (BM) informó ayer que no planea ofrecer nueva financiación a Sri Lanka hasta que el país tenga “un marco de política macroeconómica adecuado”.

La agencia de inteligencia de Estados Unidos, la CIA, se expresó sobre la problemática y culpó por la crisis financiera en Sri Lanka a la trampa de la deuda china. La potencia asiática es el mayor prestamista extranjero bilateral de Sri Lanka y representa más del 10% de la deuda externa de 51.000 millones de dólares.

Los chinos tienen mucho peso y pueden argumentar muy bien sus inversiones“, dijo el miércoles el jefe de la CIA, Bill Burns, en el Foro de Seguridad de Aspen, donde expuso extensamente sobre las amenazas de China en Asia y en todo el mundo, especialmente con Taiwán.

Sri Lanka es uno de los casos más emblemáticos de la trampa de deuda china. El puerto de Hambantota en Sri Lanka fue financiado por capitales chinos a tasas irrisorias pero que igual nunca consiguió pagar.

Tuvo que entrar en default hace unos 10 años, y siguiendo las cláusulas que el propio gobierno ceilandés había aceptado, Sri Lanka se vio obligada a cederle a China por 99 años el control del puerto y el de las tierras costeras aledañas, donde pesqueros chinos abusan las costas sin posibilidad de combatirlos.


Por Nicolas Promanzio, para La Derecha Diario.

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Economía

Las políticas ecologistas llevaron al mayor colapso económico de Sri Lanka en toda su historia

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El Gobierno socialista de Rajapaksa terminó por derrumbarse junto con la economía. La agenda extremista del expresidente pretendía forzar la transición ecológica en 10 años, y generó desabastecimiento, hambruna y un apagón energético.

El presidente Gotabaya Rajapaksa llegaba al poder en el año 2019, heredando una economía que llevaba cinco años de crecimiento sin interrupción y a tasas superiores al 3% anual. Rajapaksa proponía una agenda socialista para Sri Lanka, marcada por el ecologismo y la transición en un lapso de solo 10 años, pero solo en tres la economía demostró no poder soportar las medidas y terminó por colapsar.

Las medidas ecologistas extremistas disminuyeron la contaminación, y a cambio llevaron a Sri Lanka a la crisis económica y humanitaria más dramática de su historia. Las medidas provocaron un tenso clima social marcado por el desabastecimiento generalizado, la hambruna y el apagón energético en todo el país.

Junto con la economía, el Gobierno también colapsó ante el estallido social y el hartazgo de la población. Rajapaksa debió huir y abandonar su cargo tras el arribo de miles de personas a su residencia oficial.

Las medidas responsables de la crisis

Para cumplir con sus extravagantes promesas electorales, Rajapaksa decretó la prohibición total de la importación y/o el uso de fertilizantes sintéticos en todo el país. También se prohibieron todo tipo de pesticidas naturales, siguiendo con un lineamiento ecologista y fundamentalista.

Se buscó forzar la transición ecológica para que la totalidad de la producción se sustentara en la “agricultura orgánica”, con un nivel de productividad notablemente inferior al que tiene la agricultura moderna y convencional.

Se fomentó una agenda para la regulación prohibitiva en la actividad económica sobre humedales, una ley que también reclaman los grupos ecologistas en Argentina. Además, se pretendió reemplazar una gran parte de la producción agrícola convencional con la creación de 2 millones de huertos orgánicos sobre pequeñas viviendas, unidades dispersas de escasísima productividad y que se asemejan a las que permitía la Unión Soviética.

Las medidas constituyeron un verdadero suicidio económico. Estudios de largo plazo estiman que entre el 30% y el 50% de la productividad agrícola moderna se debe exclusivamente al empleo intensivo de fertilizantes. En algunos cultivos particulares, como el caso de la floricultura y la Hidroponía, el uso de fertilizantes representa casi el 100% de la ganancia de productividad en los métodos modernos.

El colapso económico y humanitario

En solo cuestión de meses se produjo un cambio abrupto en el modelo económico del país: de subsidiar la producción de fertilizantes para incentivar la producción de materias primas, se pasó a la prohibición total.

Cabe señalar que la economía de Sri Lanka se sustenta fundamentalmente por la producción de materias primas para la exportación, así como la industria textil y la fabricación de indumentaria, que también es fuertemente dependiente de la producción primaria local.

La destrucción de la productividad en el sector más dinámico del país produjo una profunda depresión de las exportaciones y el ingreso de divisas, lo cual fue el punto de partida para la generación de la crisis actual.

La depresión de las exportaciones condujo a una contracción similar en el nivel de las importaciones, entre ellas la importación de alimentos y energía. La actividad económica también sufrió el impacto, comenzando el primer trimestre de 2022 con una caída del 2% y arrastrando una recesión desde el tercer trimestre de 2021. La moneda se desvalorizó hasta 80%, y la pérdida de confianza en el país condujo al default de la deuda externa del Estado con sus acreedores internacionales

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Economía

Políticas ecologistas generan un colapso de la economía de Sri Lanka: Desabastecimiento, crisis energética y default

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El país atraviesa la peor crisis desde su independencia en 1948. El Gobierno socialista llevó al desastre económico tras forzar la agricultura orgánica, que dejó al país sin comida y sin importaciones.

El presidente socialista Gotabaya Rajapaksa llevó a Sri Lanka a un desastre económico y social sin precedentes en el país, y el país atraviesa su peor crisis desde la independencia del Reino Unido en 1948.

Tras su victoria en las urnas en el año 2019, el actual Gobierno prometió llevar una insólita y muy poco convencional transición “ecológica” hacia una “agricultura orgánica” en un lapso de 10 años, sin embargo, en los primeros 3 años de estas medidas, la economía entera ya colapsó.

La economía de Sri Lanka se especializa en la producción de materias primas, así como la fabricación de productos textiles e indumentaria con una fuerte dependencia de los recursos primarios propios. La transición hacia la agricultura orgánica con criterios pseudocientíficos y métodos preindustriales provocó una violenta crisis económica, que desencadenó una crisis energética y obligó al Gobierno a incurrir en un default de la deuda pública al quedarse sin reservas.

Una política “verde” que colapsó al país en tiempo récord

Hacia el mes de mayo de 2021, el Gobierno socialista decretó la prohibición total de la importación y el uso de fertilizantes sintéticos, así como también los pesticidas naturales. El fundamentalismo ecológico llegó a un extremo y pretendió forzar la transición a través de una prohibición del Estado, en vez de incentivos, como por ejemplo quitarle impuestos a los pesticidas naturales.

Este cambio supuso una ruptura extrema con el modelo que, hasta 2021, se venía aplicando en Sri Lanka. Los Gobiernos predecesores suscribieron a un amplio programa de subsidios económicos para los fertilizantes, que llegaron incluso a representar a más del 50% de todo el gasto gubernamental en agricultura durante el año 2020. En solo pocos meses y de forma brusca, se revirtió de una política de subsidios económicos para fomentar el uso de un producto a una prohibición total de ese bien.

Además, y siguiendo la retórica socialista, el Gobierno activamente promovió la apertura de huertas orgánicas en viviendas pequeñas, como una supuesta medida para apaliar el hambre y la pobreza alimentaria en el país.

El impacto sobre la agricultura fue catastrófico, afectando a casi el 25% de la población de Sri Lanka que se dedicada enteramente a este sector. La productividad se derrumbó a los niveles irrisorios, la producción del campo prácticamente cayó a cero y se generó una profunda depresión económica que se ramificó al todo el sistema.

La recesión económica destruyó el saldo exportable del país, por lo que las importaciones ya no pudieron ser pagadas con entradas de divisas provenientes de exportaciones.

Este hecho fue la génesis de la crisis energética que hoy atraviesa el país. En poco más de 2 años, Sri Lanka se quedó sin comida, sin producción de granos, sin productos importados y consecuentemente, sin energía.

El propio Gobierno reconoce que el país ya no tiene divisas suficientes como para hacer frente a la importación de combustible, y las fuerzas de seguridad empezaron a abrir fuego contra los manifestantes que llevan semanas en las calles reclamando un cambio de rumbo.

Solamente en la semana pasada, ya se registran hasta 300 muertos por la represión de las protestas contra el Gobierno. Lamentablemente, el pueblo srilankés tuvo que aprender sobre la perversidad del socialismo por las malas.

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