El gobernador bonaerense intenta desembarcar en suelo cordobés invitado por el gremio de sanidad de Héctor Daer.
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El gobernador de Buenos Aires parece haber olvidado que Córdoba es el distrito que más rechaza sus recetas económicas y su particular estilo de gestión. Invitado por el titular de FATSA, Héctor Daer, el referente del "Derecho al Futuro" busca aterrizar en La Falda para participar de un congreso gremial de enfermería. Resulta casi cómico que pretenda hacer pie en una provincia donde el apoyo al modelo del presidente Javier Milei es tan contundente como el desprecio al pasado K.
La travesía militante surge tras una reunión con la CGT para coordinar ataques judiciales contra la reforma laboral que el Panal ayudó a convalidar recientemente. Kicillof pretende ahora usar las sierras cordobesas como plataforma para un proyecto presidencial que ni siquiera logra entusiasmar a sus propios vecinos bonaerenses. En un territorio donde el kirchnerismo es una especie en extinción, esta visita suena más a una excursión turística que a una verdadera construcción política.
A nivel nacional, algunos sueñan con una fórmula compartida con Natalia de la Sota para intentar maquillar el fuerte rechazo que cosecha el sello de La Cámpora. Mientras Cristina Kirchner cumple un año de prisión domiciliaria, su heredero político intenta recolectar migajas de poder en un distrito que le resulta alérgico. Esta aventura electoral parece ignorar que los cordobeses ya eligieron un camino de libertad y ajuste fiscal que está en las antípodas de su pensamiento.
Héctor Daer, titular de FATSA
El control territorial de Martín Llaryora
Cualquier intento de Kicillof por seducir a la estructura de intendentes locales choca de frente con el férreo control que ejerce actualmente el gobernador Llaryora. El ministro Calvo ya se encargó de alinear a la tropa municipal recordándoles que el único proyecto vigente es la reelección del oficialismo provincial en 2027. Resulta iluso pensar que los jefes comunales arriesgarán su capital político por un dirigente que representa el modelo fracasado que hundió al país.
La gestión del Panal mantiene a sus dirigentes enfocados en la retención del poder local, cerrando cualquier rendija a los desembarcos de figuras foráneas cuestionadas. Los "axelistas" locales parecen no tomar nota de que Sergio Massa ya intentó este juego en 2023 y terminó estrellándose contra el muro del antikirchnerismo cordobés. Mientras Kicillof viaja a España para hablar ante líderes progresistas, en las calles de Córdoba su narrativa sobre el Estado presente es motivo de ironía y rechazo constante.
La Falda podría recibir al gobernador bonaerense en un clima de total indiferencia por parte de una ciudadanía que valora el equilibrio fiscal por sobre el relato. Sin el visto bueno de la conducción provincial, cualquier reunión con intendentes será apenas una foto vacía de contenido y carente de representación territorial real. En definitiva, esta visita solo servirá para confirmar que el kirchnerismo sigue sin entender que en Córdoba su modelo simplemente no tiene derecho a ningún futuro.