Con una estructura marginal y consignas anacrónicas, buscan revivir el esquema fracasado del kirchnerismo en Punilla.
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Un sector de la militancia kirchnerista convocó para el 2 de abril a un encuentro político en Villa Carlos Paz. El objetivo es expresar el respaldo a la candidatura presidencial de Axel Kicillof mediante una estructura denominada "Es por AK Córdoba". Esta iniciativa surge como un armado paralelo a la construcción que ya lidera Carlos Caserio en la provincia. La movida evidencia la proliferación de microestructuras que buscan validación directa desde la ciudad de La Plata sin pasar por los liderazgos establecidos.
La actividad se llevará a cabo a las 20 en la sede del Instituto Soberanía, ubicada en la calle Los Andes 123. El grupo está integrado mayoritariamente por exlegisladores y referentes desplazados de las decisiones estratégicas principales. Entre los promotores figuran Omar Ruiz y Eduardo Massa, quienes intentan aglutinar a militantes de Punilla y Río Segundo. Este intento de generar una vía alternativa de construcción territorial resalta la falta de cohesión en un espacio que sobrevive mediante la burocracia militante.
El listado de invitados se compone de exconcejales y representantes de sellos menores como el Partido FORJA y la Corriente Socialista. Estos dirigentes pretenden instalar una agenda "nacional y popular" en un territorio donde el kirchnerismo es, prácticamente, una mala palabra. La estrategia de multiplicar actos aislados y "casas compañeras" diluye el músculo político efectivo frente al electorado cordobés. Se trata de un esfuerzo de atomización de figuras que carecen de una base de sustentación electoral propia en la provincia.
La invitación hecha con evidente inteligencia artificial que se difunde entre los minúsculos sectores que aún militan al kirchnerismo en Córdoba
Burocracia política y falta de renovación
La reunión en las sierras prioriza la supervivencia de cuadros técnicos y militantes rentados por el Estado. Se espera la presencia de referentes de la Corriente Nacional de la Militancia y equipos de asesoramiento que miran hacia el 2027. Esta proliferación de sellos y consignas consume energías en debates internos sin ofrecer soluciones de eficiencia operativa. La ausencia de figuras de peso obliga a estos grupos a refugiarse en la imagen de un gobernador bonaerense ajeno a la idiosincrasia productiva local.
Mientras los organizadores reclaman autonomía, la realidad muestra un archipiélago de agrupaciones sin sustento real en la sociedad civil. Esta táctica de atomizar los apoyos solo genera confusión y demuestra la fragilidad de un esquema que no logra renovar sus mandos. La insistencia en modelos de gestión estatistas sigue alejando a estos dirigentes de la realidad del sector privado e industrial.
La división en el soporte a la figura de Kicillof expone la crisis de un sector que no logra amalgamar una propuesta competitiva. El acto del jueves será una prueba para medir la capacidad de movilización de estas estructuras de segunda línea. Sin una conducción unificada, el espacio corre el riesgo de transformarse en una suma de sellos de goma y reclamos anacrónicos. Córdoba observa con escepticismo este intento de trasladar un modelo de gestión que ha mostrado su ineficiencia estructural en la provincia de Buenos Aires.