Ricky Martin hizo delirar a sus fans en Córdoba, donde brindó un show en el estadio Mario Kempes.
Pese a que ofreció un concierto con precisión escénica, despliegue coreográfico y una seguidilla imparable de hits, algunos asistentes se mostraron disconformes por la escasa duración.
Con entradas agotadas y un público que desde temprano convirtió la previa en una celebración, el artista puertorriqueño salió a escena a las 21:05 con “Pégate”, marcando el pulso de una noche que no daría respiro.
A partir de allí, el repertorio se desplegó como una maquinaria aceitada, alternando clásicos bailables como “María” y “Adrenalina” con momentos de mayor intimidad.

El show, sostenido por una banda sólida y un cuerpo de baile de alto nivel, apostó a una narrativa dinámica donde la potencia rítmica convivió con pasajes más sensibles.
En ese registro, “Vuelve” se convirtió en uno de los puntos más altos de la noche: la interpretación, cargada de dramatismo, encontró eco inmediato en un estadio que acompañó de principio a fin.








