La Municipalidad de Córdoba admite complicidad ante las violentas amenazas a sus funcionarios
El titular del Ente de Fiscalización y Control Municipal de Córdoba fue intimidado con balas en el escritorio luego de cerrar locales de la noche cordobesa.
El intendente Passerini denunció intimidaciones contra el titular del Ente de Fiscalización, quien halló proyectiles en su oficina tras clausurar el local Punta Alvear.
La noche cordobesa es escenario de un grave atentado contra la autoridad, exponiendo la fragilidad de un sistema de control que la Municipalidad de Córdoba permitió funcionar durante años bajo lógicas de impunidad. Tras el cierre del establecimiento Punta Alvear, el presidente del Ente Municipal de Fiscalización y Control, Ezequiel Hormaeche Actis, fue víctima de una amenaza directa que evidencia la peligrosidad de los sectores que operaron sin supervisión.
El intendente Daniel Passerini admitió que estas intimidaciones son una respuesta a una política de clausuras que, aunque intensificada, llega tarde frente a un entramado de ilegalidad consolidado. Según datos oficiales, la Municipalidad de Córdoba pasó de 90 a 700 clausuras en el último año, una estadística que expone el volumen de locales que operaron fuera de toda norma bajo la mirada complaciente de la gestión pública.
"Le pusieron 2 balas arriba del escritorio", confirmó el mandatario al relatar la intimidación recibida por su funcionario tras la clausura del local.
El titular del Ente de Fiscalización y Control Municipal de Córdoba fue intimidado con balas en el escritorio luego de cerrar locales de la noche cordobesa.
La ineficacia estatal y la herencia del desorden
La reciente creación de una nueva unidad ejecutora para centralizar la fiscalización parece una reacción tardía ante el estallido de un problema que la Municipalidad de Córdoba debió prevenir con controles regulares. Mientras la burocracia se multiplica creando nuevos entes, el sector privado que cumple con cada exigencia legal sigue soportando una presión asfixiante, mientras que los actores irregulares solo se ven afectados cuando la presión social obliga a intervenir.
El contraste entre la eficiencia del sector privado y la desidia burocrática en la administración de la noche es absoluto. Mientras los empresarios honestos invierten y cumplen normativas, el Estado municipal ha permitido que se consolide una red de protección para aquellos que, ante la primera inspección seria, responden con violencia y amenazas mafiosas.
Esta situación resulta inaceptable, ya que la seguridad jurídica es el pilar fundamental para cualquier actividad económica. La ciudad no puede permitir que la gestión nocturna se rija por el apriete y la coacción, exigiendo al Palacio 6 de Julio una limpieza profunda de todas las jerarquías que permitieron que este estado de situación se volviera cotidiano.
El titular del Ente de Fiscalización y Control Municipal de Córdoba fue intimidado con balas en el escritorio luego de cerrar locales de la noche cordobesa.