La compañía química Atanor inició el traslado sistemático de su equipamiento industrial desde San Nicolás hacia su planta situada en Río Tercero, Córdoba. El envío de las maquinarias forma parte de un plan corporativo integral que contempla el desmantelamiento definitivo de la infraestructura bonaerense. La puesta en marcha de estos procesos en la provincia mediterránea potenciará la actividad fabril del establecimiento ubicado en el sector local.
La mudanza de las estructuras operativas comenzó a diagramarse durante el 2025 mediante una comisión técnica encargada de coordinar las tareas logísticas. Las tareas de ingeniería civil demandan una compleja organización en las rutas debido al gran volumen físico de los componentes tecnológicos que van a trasladarse. Los directivos de la firma informaron que en las instalaciones cordobesas se reactivarán las líneas de elaboración que antes funcionaban en la otra región.
La relocalización industrial incluyó una serie de fases previas supervisadas de manera conjunta por el Ministerio de Ambiente de la provincia de Buenos Aires. En octubre del año pasado se concretó el retiro seguro de las materias primas, los productos semielaborados y la totalidad de los residuos acopiados. Posteriormente, en enero de 2026, los operarios avanzaron de forma directa con el desarme de los reactores y de los sistemas mecánicos pesados.
Planta de Atanor en Río Tercero, Córdoba
Plazos de saneamiento y futuras autorizaciones comerciales
Las proyecciones elaboradas por los especialistas de la empresa estiman que las tareas de desinstalación edilicia se extenderán durante todo el transcurso de 2026. Los técnicos prevén que los trabajos de limpieza y saneamiento ambiental de los suelos de barrio Química podrían abarcar incluso el primer semestre de 2027. La finalización de estas obras de ingeniería determinará el destino definitivo del predio donde funcionó históricamente la fábrica metalúrgica.
En paralelo al fortalecimiento de la sede de Río Tercero, los administradores aguardan habilitaciones ambientales para derivar otras operaciones hacia el partido de Pilar. La recepción de estos permisos regulatorios terminará de reconfigurar el mapa geográfico de producción de la firma dentro de las diferentes provincias argentinas. Los analistas del sector estiman que los movimientos de capitales modificarán de forma irreversible el dinamismo comercial de las comunidades receptoras.
La centralización de los procesos fabriles en el territorio cordobés consolidará a la planta de Río Tercero como un núcleo estratégico para el grupo económico. Los operarios especializados locales adecúan los espacios físicos disponibles para ensamblar los dispositivos de automatización que ingresan al predio. La consolidación de esta estructura fabril representa un cambio de magnitud para el entramado industrial y para las actividades productivas de Córdoba.