El empresario Euclides Bugliotti consolidó una importante operación en el supermercadismo cordobés al tomar el control de la cadena A Granel a través de Súper Mami. Esta expansión demuestra la vitalidad del libre mercado para reasignar activos hacia la gestión privada más eficiente.
El acuerdo comprende la explotación de 6 sucursales distribuidas en puntos clave como La Calera, Malagueño y la capital por un plazo de 20 años. Además, la transición garantiza la continuidad de 170 empleados con un promedio de 15 años de antigüedad en las firmas.
"Ya nos hicimos cargo el sábado", afirmó Euclides Bugliotti al confirmar la formalización del traspaso societario.
Grupo Dinosaurio de Euclides Bugliottti sumó 6 sucursales de A Granel
El plan comercial de Grupo Dinosaurio
El plan integral de Súper Mami contempla una fuerte inversión para modernizar los establecimientos incorporados y reformular su propuesta comercial. En paralelo, un nuevo parque fotovoltaico con un avance del 97% comenzará a operar para abastecer de energía limpia a las nuevas bocas de expendio.
La supresión de la intermediación permite que el sector privado reduzca costos mediante la compra directa de hacienda en el campo. Esta agilidad de la libre empresa contrasta con los monopolios y las trabas burocráticas que encarecen los alimentos para el ciudadano.
Con esta incorporación, la red comercial de Súper Mami alcanza las 16 sucursales activas en el territorio provincial. El fortalecimiento de este polo productivo en Córdoba dinamizará el consumo en zonas estratégicas que demandaban mayores opciones de abastecimiento.
Grupo Dinosaurio de Euclides Bugliottti sumó 6 sucursales de A Granel
Inversión genuina y libre competencia
El crecimiento sostenido del comercio requiere un marco macroeconómico estable que reemplace definitivamente el gasto público ineficiente por inversión privada genuina. Las políticas fiscales deben orientarse a reducir la presión sobre los contribuyentes para fomentar la aparición de nuevos capitales de trabajo.
Las proyecciones de la compañía indican una fuerte competitividad que obligará al resto del mercado a mejorar sus estándares de calidad y precio. Este escenario beneficia directamente al consumidor minorista, quien valida con su elección a las empresas que compiten con reglas claras.
La libre competencia es el verdadero motor del progreso económico cuando el capital privado asume el liderazgo del desarrollo sin muletas estatales.