La empresa estatal Fabricaciones Militares avanza en una profunda transformación de su modelo de negocios. Sus autoridades trabajan en sumar socios privados internacionales a las plantas de Villa María y Río Tercero, en Córdoba.
La compañía se convirtió en Sociedad Anónima Unipersonal, lo que le permite operar como un sujeto impositivo igual a cualquier empresa privada. Sus autoridades remarcan que no se trata de una privatización, sino de sumar socios privados en líneas específicas de producción.
Entre las cuatro plantas del país y la sede central, la empresa emplea hoy a 1.100 personas, en el marco de un proceso de modernización y reordenamiento interno. Las dos sedes cordobesas concentran unos 600 empleados.
El presidente de Fabricaciones Militares, Pablo Glöggler
Una reconfiguración pensada para el mercado global de defensa
El presidente de Fabricaciones Militares, Pablo Glöggler, sostiene con "lo que se busca es reconfigurar el modelo de negocios" para ganar agilidad y atraer inversiones privadas. Según explicó, la empresa dejó atrás su rol pasivo como apéndice exclusivo de las Fuerzas Armadas.
Glöggler explicó que fijó un precio para acceder a información sensible y a las visitas a las plantas, después de años de visitas empresariales que relevaban capacidades sin generar negocios concretos. Precisó que casi 2.000 personas de 20 países bajaron los pliegos generales, y que ya hay 2 o 3 firmas dispuestas a pagar el canon para participar en renglones específicos.
El escenario bélico internacional disparó la demanda de insumos militares: tras las acciones en el estrecho de Ormuz, Estados Unidos consumió en 3 semanas un stock de municiones equivalente a 10 años. En Río Tercero, las ventas de nitrato de amonio en solución crecieron un 381% este año, y en Villa María el objetivo es cuadruplicar la producción de pólvora.
Fabricaciones Militares se convirtió en Sociedad Anónima Unipersonal