La justicia de Córdoba avanza sobre una red de sociedades que utilizaba a la desarrollista Márquez y Asociados como una pantalla para captar ahorristas, detectándose 12 empresas creadas aparentemente para este fin. Según la instrucción, el sistema no buscaba un negocio sustentable, sino diversificar y ocultar beneficios económicos mediante el uso de firmas satélites. El entramado comenzó en 2014 con MRQZPABAR Desarrollos SA, la cara visible que vendió planes de vivienda a más de 30.000 aportantes damnificados.
Con el tiempo, el grupo expandió su estructura creando Márquez Agrocampo SRL para fines agropecuarios y Márquez 4 Elementos SRL para financiar terrenos. En 2017 sumaron Agro Camarac SA, mientras que en 2018 fundaron El Cabure Polo School SRL, que funcionaba como sede social para eventos de la firma. El objetivo de estas unidades era el resguardo patrimonial y el traspaso de capitales hacia activos situados en países como Panamá y Estados Unidos.
Hacia 2020, se incorporaron SLM SAS como contratista y MATMEL SAS, fundada por Matías Márquez, para dedicarse a la fabricación de muebles y herrería. Posteriormente aparecieron Tikas SAS, Márquez Salud SAS, la Fundación Márquez y, ya en 2024, las sociedades Soluma y Lusoma para completar el esquema. Finalmente, se detectó a Level Six LLC, una firma constituida específicamente para la compra y administración del Hotel Marlin en la ciudad de Miami.
El crecimiento desmedido de empresas derivó en un colapso financiero que culminó con la quiebra de la firma principal el pasado 9 de mayo de 2025
Insolvencia financiera y caída del grupo inmobiliario
Este crecimiento desmedido de empresas derivó en un colapso financiero que culminó con la quiebra de la firma principal el pasado 9 de mayo de 2025. La declaración de insolvencia dejó un tendal de víctimas que no recibieron sus viviendas pese a haber cumplido con los pagos de sus contratos originales. La fiscalía sostiene que existió un vaciamiento programado para proteger el patrimonio personal de los directivos en desmedro de los miles de ahorristas.
El desplome operativo de la firma se precipitó ante la imposibilidad técnica de dar cumplimiento a las obligaciones asumidas con su enorme base de clientes. La fiscalía detectó que el estado de insolvencia no fue un accidente financiero, sino el resultado de un plan orientado a desviar la liquidez hacia otras unidades de negocio. Esta maniobra de vaciamiento sistemático garantizó el resguardo de capitales privados mientras la estructura comercial se dirigía inevitablemente hacia la quiebra total.
La resolución judicial confirmó que la paralización de las obras y el cese de actividades dejaron una gran cantidad de damnificados en toda la provincia de Córdoba. Los peritajes contables demostraron que los fondos que debían destinarse a la construcción de viviendas terminaron financiando la adquisición de activos de lujo en el exterior. Esta situación provocó el colapso definitivo del grupo inmobiliario, el cual resultó incapaz de afrontar los compromisos legales derivados de sus más de 30.000 contratos vigentes.
Enrique Gavier dictó la prisión preventiva de los contadores Fabio Roberto Ferrari y Gerardo Wenetz por asociación ilícita
Detención de los contadores responsables del fraude
El fiscal de Delitos Complejos, Enrique Gavier, dictó la prisión preventiva de los contadores Fabio Roberto Ferrari y Gerardo Wenetz por asociación ilícita. Estos profesionales, socios del estudio FW Contable, habrían brindado el soporte técnico y la ingeniería contable para ocultar las operaciones de la firma. Se los acusa de ser piezas fundamentales en la manipulación de información financiera para sostener la apariencia de legalidad durante más de 10 años.
La justicia determinó que ambos imputados intentaron obstruir el proceso mediante la eliminación de mensajes de WhatsApp y la configuración de chats temporales. Al declarar, habrían mentido sobre la existencia de cuentas bancarias en Estados Unidos y su vinculación real con las empresas Soluma y Agrocampo. Su rol incluía gestionar la compra de departamentos en Panamá y el hotel en Miami con dinero desviado ilegalmente de los aportantes cordobeses.
Ferrari y Wenetz habrían diseñado estrategias de evasión impositiva y blanqueo de capitales para resguardar los activos obtenidos mediante las maniobras fraudulentas. Incluso delegaron la firma de balances críticos a terceros días antes de ser detenidos para intentar desligarse de la responsabilidad penal de la firma. Actualmente permanecen detenidos debido al elevado riesgo procesal y a la gravedad de los hechos que dejaron a miles de familias sin sus ahorros.