El gobierno nacional prioriza la seguridad y el orden fiscal al informar que el tren Córdoba-Buenos Aires demorará entre 10 y 12 meses más. Esta decisión surge tras detectar 50.000 durmientes podridos que fueron instalados durante la gestión anterior con fondos de todos los argentinos. El Ministerio de Economía de la Nación especificó que la reparación integral depende ahora de la disponibilidad de materiales y capacidad operativa.
La interrupción total del servicio ferroviario comenzó el 20 de septiembre de 2025 luego de un grave descarrilamiento en el tramo hacia Tucumán. Los peritajes técnicos confirmaron que el material rodante funcionaba bien pero la infraestructura de las vías colapsó por fallas estructurales. La empresa concesionaria Nuevo Central Argentino identificó que los rieles se hundieron debido a la avanzada pudrición interna de las maderas.
El relevamiento oficial detectó que la parte inferior de los durmientes estaba destruida por hongos pese a las supuestas mejoras del año 2020. Nación advirtió que el nivel de degradación extrema no coincide con la antigüedad ni con la resistencia esperada para este tipo de componentes. Existe una investigación judicial en curso para determinar las responsabilidades penales sobre el despilfarro de recursos en obras deficientes.










