La Municipalidad de Córdoba intenta reaccionar ante una crisis institucional profunda, luego de que el propio intendente Daniel Passerini admitiera que la corrupción y el descontrol han sido la norma en la fiscalización de la noche cordobesa. La creación de la Unidad Ejecutora Mixta busca, de manera tardía, centralizar el control de una actividad que funcionó durante años al margen de la ley bajo la sombra protectora del Palacio 6 de Julio.
La medida, que se extenderá por 90 días, contempla operativos de saturación para auditar locales que operaron sin controles básicos. Esta reacción ocurre únicamente tras la conmoción social derivada de graves hechos delictivos, evidenciando que el municipio solo actúa cuando la presión pública obliga a romper el pacto de silencio que permitió la proliferación de locales irregulares.














