La administración encabezada por el intendente filokirchnerista Daniel Passerini presenta como un logro el funcionamiento del Sistema de Estacionamiento Medido Municipal (SEMM) en la Capital cordobesa a pesar del profundo descontento social. La iniciativa, puesta en marcha el 26 de mayo, derivó en la formalización de los cuidacoches que operaban de forma irregular en las calles en lugar de aplicar su retiro definitivo. Lejos de resolver la problemática demandada por la ciudadanía, el Ejecutivo optó por institucionalizar la actividad para convertir la ocupación del espacio público en una caja de recaudación impositiva permanente.
La decisión gubernamental refleja la tibieza política de una gestión que prefirió ceder ante el conflicto antes que garantizar la libre circulación y la seguridad de los automovilistas. La demanda histórica de los contribuyentes exigía la erradicación completa de la extorsión callejera, pero las autoridades locales respondieron con un esquema tarifado que multiplica las zonas cobradas en la ciudad. Esta medida pone de manifiesto la falta de firmeza institucional para tomar decisiones contundentes frente a un reclamo urbano general que llevaba años sin respuestas efectivas por parte de la municipalidad.













