El cierre del Cristo Redentor ya lleva 27 días y empieza a convertirse en un problema para las empresas cordobesas que utilizan el corredor para exportar e importar.
El temporal de nieve que mantiene cerrado el paso internacional Cristo Redentor-Los Libertadores no sólo está generando un cuello de botella para Mendoza y los transportistas que quedaron varados en la cordillera.
También empieza a tener un impacto económico sobre Córdoba, una de las principales provincias exportadoras del país. Para las empresas cordobesas que utilizan el corredor hacia Chile y los puertos del Pacífico, cada día sin circulación representa mayores costos y dificultades para cumplir con los compromisos comerciales.
El paso permanece cerrado desde el 14 de julio y este lunes alcanzó los 27 días consecutivos sin tránsito internacional, superando incluso el récord de 26 jornadas registrado durante el invierno de 2023. Más de 2.000 camiones permanecen afectados por la interrupción y las empresas transportistas estiman un costo promedio de unos US$ 600 diarios por unidad, entre combustible, salarios, estadías, mantenimiento y demoras.
En términos generales, el costo potencial para el sector ronda los US$ 1,2 millones por día, aunque esa cifra corresponde al conjunto del transporte afectado y no exclusivamente a cargas cordobesas.
Impacto del cierre del cruce a Chile
Para Córdoba, el impacto aparece por distintos frentes. La provincia cuenta con una fuerte base industrial y agroindustrial exportadora y utiliza el transporte terrestre para llegar a mercados regionales. Cuando el principal corredor hacia Chile queda bloqueado, las empresas deben mantener mercadería inmovilizada, reprogramar entregas o buscar pasos alternativos. El problema es que esas alternativas no tienen necesariamente la misma capacidad logística y aduanera para absorber el volumen habitual del Cristo Redentor.
La importancia estratégica del paso explica la magnitud del problema. De acuerdo con información de la Bolsa de Comercio de Córdoba, el Sistema Cristo Redentor absorbe alrededor del 80% del tránsito fronterizo comercial terrestre y constituye una conexión fundamental entre Argentina, Chile y los puertos de Valparaíso. Su ubicación, a 3.165 metros sobre el nivel del mar, hace que durante el invierno las nevadas provoquen interrupciones que pueden extenderse durante períodos prolongados.
Para los exportadores cordobeses, el costo no se limita al precio del flete. Una carga que no llega a tiempo puede generar penalidades contractuales, pérdida de turnos, mayores costos de almacenamiento, reprogramación de producción y dificultades para sostener cadenas de abastecimiento que trabajan con inventarios ajustados. En el caso de productos perecederos o mercadería que requiere condiciones específicas de conservación, el riesgo es todavía mayor. El cierre también afecta a las importaciones de insumos y componentes que necesitan las industrias para mantener su ritmo de producción.
La cuenta final para Córdoba es difícil de precisar, porque no existe un dato público que permita determinar qué proporción de los camiones detenidos corresponde específicamente a cargas de origen o destino cordobés.
Efecto económico
Pero el efecto económico puede ser significativo: cada día adicional de cierre agrega costos al transporte, reduce la previsibilidad de las operaciones y deteriora la competitividad de las empresas que dependen del corredor bioceánico.
El problema, además, aparece en un momento en el que Córdoba busca ampliar sus exportaciones y mejorar su inserción en los mercados internacionales. Para una provincia alejada de los puertos marítimos, contar con corredores terrestres eficientes es una condición central para reducir costos y competir en el exterior. Por eso, el cierre del Cristo Redentor expone una vulnerabilidad estructural: la falta de alternativas capaces de absorber rápidamente el comercio cuando la principal conexión con Chile queda inutilizada.
La situación también vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de desarrollar una infraestructura logística más resiliente. El propio análisis de la Bolsa de Comercio de Córdoba señala que existen alternativas de pasos cordilleranos y plantea desde hace años el potencial del Ferrocarril Trasandino Central para ampliar la capacidad de transporte del corredor.
Mientras continúen las nevadas y no exista una fecha cierta de reapertura, la cuenta seguirá creciendo. Para Córdoba, la pérdida no aparece necesariamente como un número único y visible en las estadísticas de comercio exterior: se distribuye entre fletes más caros, mercadería demorada, producción reprogramada, contratos en riesgo y empresas que pierden competitividad. El cierre de un paso fronterizo a más de 600 kilómetros de la provincia termina, así, convirtiéndose también en un problema económico cordobés.