En día de ayer, en los octavos de final del Torneo Clausura, Estudiantes de La Plata protagonizó una escena que rápidamente recorrió el fútbol argentino. Tal como exigía la AFA, el plantel pincharrata realizó el clásico pasillo de honor para recibir a Rosario Central, pero inmediatamente después de pisar el campo de juego ejecutó una protesta sorpresiva: todos los jugadores se dieron vuelta y quedaron de espaldas al campeón, dejando clara su disconformidad con la imposición de un reconocimiento por un título creado de la nada hace unos días.
Tras el encuentro, ESPN reconstruyó paso a paso cómo se gestó la decisión. En la previa, Leandro González Pirez explicaba ante las cámaras que harían el pasillo únicamente porque era obligatorio. Ese anticipo ya dejaba entrever el malestar interno por una medida que consideraban injustificada.
La planificación incluyó también una comunicación directa con los referentes rivales. En el túnel, minutos antes de salir a la cancha, el propio González Pirez se acercó a Ángel Di María para contarle la maniobra y evitar que se interpretara como un gesto personal hacia él o sus compañeros. Lo mismo hizo Lucas Alario, desde el banco de suplentes.









