El fútbol argentino sumó un nuevo capítulo a su larga lista de decisiones improvisadas y controversias reglamentarias. A lo largo de los últimos años, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) ha instaurado modificaciones repentinas (eliminación de descensos, torneos que cambian de formato sobre la marcha, la liga de 30 equipos) y este jueves volvió a quedar en el centro de la escena tras un giro inesperado en las oficinas de la Liga Profesional.
Sin grandes anuncios, la LPF oficializó a Rosario Central como campeón anual, por quedar primero de la Tabla Anual. Esta distinción hasta ahora no existía con ese nombre y surgió en paralelo a la postergación de la Supercopa Internacional, copa a la cual clasificaba el mejor equipo del año sin ningún tipo de reconocimiento para enfrentarse al triunfador del Trofeo de Campeones (ganadores del Apertura y Clausura).
En la salida de la reunión de directivos, el presidente Gonzalo Belloso celebró el reconocimiento junto a Jorge Broun, Ariel Holan y Ángel Di María, quienes participaron de la comitiva auriazul. "Se reconoció al mejor equipo del año. Es súper merecido para un club como el nuestro que fue primero de la primera fecha hasta la última, que hizo más puntos que nadie, que perdió solo dos partidos en el año. Es un torneo que faltaba y el fútbol argentino necesitaba tener de nuevo esto", expresó el mandamás del Canalla.
A Rosario Central le dieron un copa por que sí
Por otra parte, de acuerdo al periodista Germán Garcís Grova, el reconocimiento para Central se contabiliza como título oficial, lo que implica un giro significativo en la interpretación de la Tabla Anual. En paralelo, la AFA analiza la implementación de un triangular que enfrentaría a tres equipos:
Rosario Central: líder de la Tabla Anual
Platense: campeón del Torneo Apertura
El campeón del Torneo Clausura
En cuanto a la Supercopa Internacional, esta quedaría reprogramada para mayo de 2026, aunque todavía no existe confirmación definitiva sobre su formato ni sobre los criterios de clasificación.
Este doble movimiento (la coronación de Central y la demora de la Supercopa) vuelve a poner en evidencia la falta de previsibilidad del fútbol argentino.