Tras el escándalo de Luis Rubiales, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) vuelve a estar bajo la lupa de la Fiscalía Española, que en esta ocasión solicita el arresto de Ángel María Villar, ex presidente del organismo, y una condena de 15 años de prisión.
El ex dirigente de la RFEF había estado en prisión preventiva mientras se lo investigaba por corrupción en los negocios y apropiación indebida en beneficio propio y de su familia durante su gestión al frente de la Federación.
De acuerdo con la Fiscalía Anticorrupción, Villar habría adjudicado contratos de partidos amistosos de la Selección Española, además de acuerdos comerciales y contrataciones de servicios con el objetivo de favorecer a su hijo a través de la empresa Sport Advisers SL.

Las investigaciones determinaron que la RFEF recibía montos significativamente menores a los acordados por la organización de partidos amistosos, mientras que la empresa vinculada a Villar obtenía un porcentaje mayor de los ingresos. Estos encuentros habrían tenido lugar después de la consagración de La Roja en el Mundial de Sudáfrica 2010.









