Franco Colapinto vive lo que siempre soñó desde chico: competir en la Fórmula 1. Pero incluso en medio del éxito y la exposición global, el piloto de Alpine admite que hay una parte de su vida que a veces extraña: el anonimato.
En una entrevista para FILO News, Colapinto contó que cada tanto busca escaparse a pequeños pueblos de Inglaterra, donde puede caminar sin miradas sobre él ni pedidos de fotos. En esos lugares, lejos del ruido mediático, recupera una rutina que siente propia. "Hacer una vida normal, reírme, mandarme alguna sin que salga en todos lados", explicó entre risas.
Esa desconexión, dice, funciona como un cable a tierra. "Cada tanto me gusta poder, creo volver un poco a ese mundo que no me conocen tanto. Está bueno y se disfruta, así que sí, lo extraño cada tanto", reconoció. Aunque enseguida aclara que el recuerdo de su recorrido hasta la F1 compensa cualquier nostalgia: "Hay momentos en los que me encantaría volver, pero después obviamente cuando te das cuenta hasta donde llegaste, de estar corriendo en Fórmula 1 y todo eso, es algo que te hace mucho más feliz".

Colapinto también hizo una distinción entre los seguidores que lo acompañan por pasión y aquellos que solo buscan una imagen para las redes. "Disfruto cuando veo los fanáticos verdaderos que vienen a bancar, veo todo el esfuerzo que hicieron para venir a apoyarme y eso es algo más que gratificante y que disfruto mucho con ellos", destacó. En contraste, explicó que los gestos más fríos no le generan lo mismo: "Cuando se trata de una foto o algo medio no tan apasionado, lo disfruto menos o no lo disfruto en realidad, pero son momentos".








