La sombra de la corrupción que rodea a Pablo Toviggino, el influyente tesorero de la AFA, ha extendido sus ramificaciones hasta el mundo ecuestre de Córdoba. Tras el estallido del escándalo por su mansión en Pilar, las investigaciones revelaron un patrimonio que incluye hoteles de lujo y estaciones de servicio. Sin embargo, su incursión en el hipismo cordobés despierta sospechas sobre el origen de fondos utilizados para adquirir ejemplares de altísimo valor.
En la base hípica del Jockey Club de Córdoba, el funcionario habría consolidado una presencia estratégica mediante la exhibición de sus caballos. Registros oficiales de la Asociación Argentina de Fomento Equino indican que, entre 2021 y 2024, el tesorero inscribió al menos 14 ejemplares de salto. Entre sus posesiones más selectas destacan dos caballos frisones, raza originaria de los Países Bajos y vinculada históricamente a las realezas europeas.
Expertos del sector aseguran que estas cifras representan apenas una fracción mínima de una flota de equinos mucho más extensa y difícil de rastrear. Muchos animales llevan el prefijo "HT" por Hermanos Toviggino, operando bajo un esquema que dificulta identificar al verdadero dueño de los ejemplares. En un mercado donde un caballo oscila entre los U$S 15.000 y U$S 30.000, la falta de controles sólidos facilita maniobras de dudosa transparencia.












