La Liga Cordobesa de Fútbol decidió suspender el comienzo de su temporada 2026, originalmente previsto para el 7 de marzo. Esta claudicación institucional se da en adhesión total al paro convocado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) a nivel nacional. La medida busca paralizar la actividad deportiva para presionar a la justicia ante una investigación por delitos fiscales graves.
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) denunció a la cúpula de la AFA por una presunta retención indebida de aportes. El monto de la presunta evasión tributaria ascendería a más de 19.300 millones de pesos durante el período 2024–2025. Ante este escenario, la entidad cordobesa optó por el corporativismo ciego en lugar de exigir transparencia a la casa madre del fútbol.
El comunicado, firmado por el presidente Alejandro Fernández, califica la suspensión como un "gesto de acompañamiento institucional" a la dirigencia nacional. De este modo, la Liga Cordobesa convalida el entramado de poder que encabezan Claudio Tapia y Pablo Toviggino. Los clubes y jugadores locales quedan así como rehenes de una estrategia defensiva ante el avance de las causas por corrupción.











