Jannik Sinner volvió a demostrar por qué es el mejor tenista del mundo. El italiano remontó un partido de alto nivel ante Alexander Zverev y se impuso por 6-7 (7), 7-6 (2), 6-3 y 6-4 para conquistar Wimbledon por segundo año seguido. Con este triunfo, el número uno del ranking alcanzó su quinto título de Grand Slam y se convirtió en el décimo jugador de la Era Abierta en defender con éxito la corona sobre el césped del All England Club.
La final comenzó con una marcada paridad. Ambos jugadores se mostraron muy sólidos con el saque y durante gran parte del primer set no concedieron oportunidades de quiebre. La definición llegó al tie break, donde Zverev fue más efectivo en los puntos decisivos y se llevó el parcial por 9-7, convirtiéndose además en el primer rival que lograba arrebatarle un set a Sinner en el torneo.









