En un clima cargado de cuestionamientos internos y externos, Claudio "Chiqui" Tapia irrumpió nuevamente en la escena pública para dejar una serie de definiciones que reacomodaron la disputa por el poder en el fútbol argentino. Mientras afuera crecen las críticas por el título anual inventado de Rosario Central y se multiplican los cruces con sectores del Gobierno nacional, el presidente de la AFA intentó mostrarse sólido y respaldado.
Durante la ceremonia de los premios Alumni, la primera señal de firmeza llegó con un mensaje dirigido a quienes ponen en duda la continuidad de su conducción. "Pasaron tres presidentes en apenas nueve años que me tocó presidir y me quedan muchos años más", advirtió. Y completó: "Cuando se venza mi mandato, van a tener la posibilidad de presentarse los que quieran". Con esas palabras dejó en claro que su legitimidad, según él, radica en el voto dirigencial: "A mí no me vota la gente de afuera, me votan los dirigentes del fútbol argentino".











