El partido, sin embargo, todavía tenía un giro más. En el cuarto parcial, Navone recuperó agresividad, volvió a lastimar con sus golpes y aprovechó el creciente desgaste de su rival para quedarse con el set por 6-2. Djokovic, que incluso llegó a vomitar sobre el cierre del tercer parcial, ya evidenciaba señales de que la exigencia comenzaba a pasar factura.
En el quinto, la diferencia fue contundente. El argentino mantuvo la concentración, evitó involucrarse con el evidente malestar del balcánico y dominó de principio a fin hasta cerrar el partido con un 6-1. Djokovic, visiblemente afectado, no pudo contener las lágrimas mientras Navone celebraba uno de los triunfos más importantes de su carrera.
"No hay muchas chances de jugar con un ídolo, es increíble lo que estoy sintiendo en este momento, es muy emocionante, una locura, estoy my feliz. No fueron semanas fáciles, y mi equipo estuvo siempre ahí", expresó Navone luego del encuentro.











