A pesar de que aún falta jugarse el Mundial 2026, los preparativos para la siguiente edición ya están en marcha, además de sus complicaciones. En esta ocasión, el conflicto llega desde España, donde los residentes de San Sebastián se niegan a que su ciudad sea una de las sedes, y rechazan el uso del estadio Anoeta para los partidos del certamen. La razón principal es el "efecto dramático" que provoca en la población, según expresaron al presentar una solicitud para ser excluidos de la lista de sedes.
Las agrupaciones vecinales de Donostia hicieron llegar su reclamo al máximo organismo del fútbol mundial, solicitando formalmente que la Copa del Mundo, que mayoritariamente se celebrará en conjunto entre España, Portugal y Marruecos, no incluya al estadio Anoeta, de la Real Sociedad. Lo llamativo es que la elección de esta sede fue reciente y ya generó polémica, al imponerse sobre otras candidaturas como la de Vigo y el estadio Balaídos. Todo indica que no hubo una aprobación general en la ciudad, y el desacuerdo ciudadano podría poner en duda una sede que ya había sido confirmada.

Los vecinos presentaron su rechazo como un esfuerzo colectivo y expresaron que "aumentará todavía más la turistificación de Donostia". En su comunicado, remarcan que los ciudadanos no obtendrán ningún beneficio tangible del evento y que los únicos favorecidos serán unos pocos.
El texto no escatimó en detalles al enumerar las consecuencias: "Los efectos de este macroevento sobre la gran mayoría de donostiarras son dramáticos: el empeoramiento de la emergencia habitacional, el crecimiento de la actividad turística, la mercantilización del espacio urbano, el desarrollo de infraestructuras de transporte insostenibles y las medidas securócratas que condicionarán la vida de la población", afirmaron, reforzando los motivos por los cuales exigen ser excluidos del Mundial.









