Nicolás Varrone, el piloto argentino de 24 años nacido en Ingeniero Maschwitz, vive quizás el momento más determinante de su carrera. Confirmado su ingreso a la Fórmula 2 con el equipo Van Amersfoort Racing, el mismo en el que debutó Max Verstappen en Fórmula 3, el bonaerense se prepara para lo que él mismo define como "su última bala" en la búsqueda del sueño que lo persigue desde chico: llegar a la Fórmula 1.
"Hace más de un año que venimos buscando esto. Es un cambio muy importante, pero los desafíos me gustan y estoy muy contento", comentó en una entrevista para Infobae el piloto bonaerense, que en 2023 se consagró campeón mundial en la clase LMGTE Am del WEC (Campeonato Mundial de Endurance), con un Corvette oficial de General Motors. Aquel año mágico incluyó victorias en las 24 Horas de Daytona, Sebring y Le Mans. Sin embargo, Varrone sabe que ahora el reto es distinto: pasar del Endurance, donde se consolidó, a una categoría de pura velocidad y roce, donde todos corren con el mismo auto y solo la perfección marca la diferencia.
Su desembarco en la F2 no es casual. El ingreso de Cadillac, marca perteneciente a General Motors, a la Fórmula 1 para la próxima temporada abrió una ventana de oportunidad. La terminal estadounidense le pidió que compitiera en F2 para poder evaluarlo más de cerca. "Ellos me simplificaron mucho el contrato para que lo pueda hacer y me quieren ver en F2. Eso demuestra la relación que tenemos", explica Varrone, que aún mantiene compromisos con el equipo Proton Competition en la clase Hypercar del WEC.

Pero Varrone no se engaña: 2026 será el año clave. "Es la última bala que tengo", afirma con crudeza. "Por el presupuesto, por lo que va a ser la F2. También por el tema de la edad, que empieza a jugar un papel importante. Pero me gusta sentir que vengo de otra escalera y vengo a romper un poco el sistema".









