Según reveló la Cadena SER Catalunya, Limak fue la empresa peor valorada entre las candidatas para llevar adelante la reconstrucción del estadio, con una calificación inferior a 50 puntos sobre 100. El equipo técnico de Espai Barcelona, integrado por ingenieros, arquitectos y planificadores, había recomendado a otras compañías como Ferrovial o FCC, que obtuvieron mejores resultados en el proceso de evaluación.
Sin embargo, pese al informe técnico y a una auditoría externa que señalaba falencias en el cronograma y en las justificaciones económicas de Limak, la junta directiva del club terminó eligiendo a la firma turca. El motivo principal habría sido su promesa de cumplir plazos mucho más cortos que el resto: solo un año de exilio en el Estadio Olímpico de Montjuïc, con el regreso al Camp Nou previsto para noviembre de 2024 y la finalización total de la obra en julio de 2026.