Ramón Díaz recordó uno de los momentos que marcó el final de su último ciclo en River Plate y apuntó directamente contra la conducción de Rodolfo D'Onofrio y Enzo Francescoli. El entrenador explicó que la decisión de dejar el club ya estaba tomada luego de sentirse relegado durante los festejos por un título, una situación que consideró una falta de reconocimiento hacia el cuerpo técnico.
El ex entrenador millonario aseguró que la relación con los dirigentes no atravesaba su mejor momento. "No era un feeling, ni con él, ni con Francescoli, no es un feeling de lo mejor. Porque yo quiero mucho el árbol. Y si ve que las cosas se hacen mal, me molesta", afirmó.
Ramón Díaz explicó que evitó hacer públicas muchas diferencias por su doble condición de entrenador e hincha del club. "No las puedo decir, porque soy entrenador y soy hincha, pero hay cosas que no se hacen. El arranque fue nuestro. Entonces nosotros le dimos el puntapié inicial para que esté todo armado", sostuvo.
El riojano reveló que ya había resuelto marcharse incluso antes de comunicarlo oficialmente. Ante la consulta sobre si en ese momento ya sabía que dejaría River, respondió sin dudar: "Sí". Según su relato, el episodio que terminó de convencerlo ocurrió durante la celebración del campeonato. "A la semana vamos a la fiesta. Y eso me molesta mucho. De Donofrio y de Francesco. De los dos", expresó.
Díaz cuestionó el protagonismo que tomaron los dirigentes en el evento y la ausencia de un espacio para el entrenador. "Porque hacen la fiesta, toda la fiesta. Yo los llamo el cumpleaños de Donofrio. El festejo nuestro, les conseguimos el logro. ¿Qué hace? Todas las cámaras, habla todo el mundo, menos el entrenador. Menos yo", recordó.
Esa situación fue el detonante de su salida. "Y le digo, ¿y estos quién carajos son? Y ahí le dije a Emiliano, mañana nos reunimos y le digo, me voy", contó sobre la conversación que mantuvo con su hijo y ayudante de campo.
Para Ramón Díaz, el entrenador merecía al menos un reconocimiento institucional. "El entrenador puede tener una palabra, un saludo. Nada, cero. Todas las cámaras de ellos, Francescoli, Donofrio, los jugadores y el entrenador, nada, nunca me había pasado", lamentó.