La situación de los jugadores apartados del plantel de River volvió a generar preocupación luego de la derrota frente a Gimnasia en La Plata. El resultado significó la tercera caída del equipo en el comienzo del segundo semestre y reabrió el debate sobre la decisión de mantener a un grupo de futbolistas entrenándose de manera diferenciada en Cantilo.
La dirigencia encabezada por Stefano Di Carlo decidió flexibilizar la postura que había adoptado inicialmente. Ahora, además de analizar ofertas para concretar transferencias definitivas, River está dispuesto a negociar préstamos que incluyan opciones o incluso obligaciones de compra.
Cuando el club anunció que 15 jugadores serían marginados de la consideración para el segundo semestre, la intención era desprenderse de ellos únicamente mediante ventas. La medida había sido recibida con buenos ojos por una parte importante de los hinchas, que reclamaban una renovación del equipo.
En ese momento, la dirigencia solo contemplaba transferencias definitivas, como las que protagonizaron Paulo Díaz y Maximiliano Meza.
Sin embargo, el mercado no avanzó de la manera esperada. Después de la rescisión del vínculo con Alex Woiski, todavía son diez los futbolistas que permanecen entrenándose en Cantilo, a pocos metros del Monumental, sin formar parte del grupo principal.
El mal inicio del semestre terminó modificando las prioridades del club. River perdió tres de sus primeros partidos y, tras la caída contra Gimnasia, Coudet volvió a reclamar por la necesidad de incorporar nuevos jugadores.