La reciente decisión del gobierno de Donald Trump de imponer un arancel base del 10% a todas las importaciones, sumado a recargos de hasta el 50% para más de 60 países, está cambiando el escenario del comercio global.
En este nuevo contexto, Argentina podría salir fortalecida, siempre y cuando logre transformar sus ventajas comparativas en una estrategia de inserción comercial inteligente y sostenida.
Así lo plantea un informe de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham), que destaca cómo la reconfiguración de las cadenas globales de valor y la política de nearshoring y friendshoring impulsada por Washington abren una ventana de oportunidad concreta para el país.
Nuevas reglas, nuevos jugadores
El endurecimiento arancelario norteamericano, justificado en razones judiciales, de seguridad nacional y de defensa comercial, afecta incluso a sus aliados tradicionales. Esta transformación provoca distorsiones comerciales, redirección de flujos de inversión y presiones geopolíticas. En ese panorama, Argentina tiene condiciones para ofrecerse como proveedor confiable de materias primas, servicios e innovación.












