El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el sábado que a partir del 1 de agosto se impondrán aranceles del 30% a las importaciones provenientes de la Unión Europea (UE) y México.
Esta medida, publicada en su red social Truth Social, sorprendió especialmente a los líderes europeos, ya que se encontraban en negociaciones con la oficina del representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, desde hacía meses.
Las negociaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea habían alcanzado un acuerdo preliminar que contemplaba un arancel del 10%, cinco veces mayor que el nivel previo a la presidencia de Trump.
Aunque considerado doloroso por parte de la UE, aún se veía como una vía para evitar una escalada comercial. Sin embargo, el anuncio de un 30% fue interpretado como un gesto inesperado, dejando pocas esperanzas de desescalada.

El golpe ha generado alarma en varias capitales europeas y se espera que los ministros de comercio del bloque, que se reunirán este lunes en una cumbre ya programada, enfrenten presiones para responder con contramedidas por un valor de hasta EUR 21 mil millones (unos USD 24.6 mil millones), que estaban suspendidas hasta la medianoche de ese mismo día.
En su carta dirigida al liderazgo de la UE, Trump criticó los déficits comerciales grandes y persistentes con Europa, y señaló que las políticas arancelarias y no arancelarias del bloque no eran recíprocas.
Afirmó que era hora de cambiar esa dinámica. Ursula von der Leyen, presidente de la Comisión Europea, calificó el aumento arancelario como una amenaza para las cadenas de suministro transatlánticas y advirtió que afectará negativamente a empresas, consumidores y pacientes en ambos lados del Atlántico.










