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Economía

Camino a la Hiperinflación: La evolución de precios de 2023 es idéntica a la de 1989, cuando Argentina tuvo 5.000% de inflación

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Las condiciones de partida son peligrosamente similares a las que mantenía la economía argentina en el año de la peor hiperinflación de la historia. Como en aquella ocasión, Massa deja al país al borde de una nueva devaluación y con serios riesgos de incumplimiento con el FMI.

La trayectoria de la tasa de inflación de 2023 es cada vez más parecida a la de 1989. El INDEC confirmó que la variación mensual del IPC marcó un aumento del 12,4% en agosto, oficialmente la cifra más extrema desde febrero de 1991 y nuevamente poniendo al país en un régimen de inflación de dos dígitos mensuales.

Entre septiembre de 1988 y febrero de 1989, durante el período de duración del llamado “Plan Primavera”, la tasa de inflación mensual registró valores muy similares a los que mantuvo Argentina a lo largo de este año. El riesgo de espiralización es latente, y ya no parece nada descabellado que la subida de precios se descontrole en los últimos meses del año.

Sin ningún tipo de ancla nominal, la espiralización podría abrirse camino del mismo modo en que lo hizo entre 1989 y 1990. Para comparar, se puede poner el mes de septiembre de 1988 a la par de febrero del 2023, y el nivel de precios evoluciona prácticamente de manera idéntica hasta el mes de agosto 2023, comparado con lo que fue marzo de 1989.

Mientras que la inflación de agosto se registró en 12,4%, la de marzo de 1989 fue de poco más de 15 puntos. En el mes previo, en julio, había sido del 6,3% mientras que la de febrero de 1989 fue del 9,6%. En junio de 6,0% y la de enero del 89 de 8,9%. La variación del crecimiento es prácticamente la misma.

Pero el hecho más preocupante no es la coincidencia de las tasas de variación mensual de los precios, sino más bien que las condiciones de partida a nivel macroeconómico son peligrosamente similares a las que había en aquella época.

Inflación mensual en 1989 y en 2023.

Existen por lo menos tres elementos que coinciden entre el punto de partida de 1989 y la situación que atraviesa el país actualmente:

Devaluación inminente del tipo de cambio oficial

Una de las razones más palpables de la hiper de 1989 fue la caótica devaluación que se desató en el mes de marzo. Al día de hoy, el ministro Massa devaluó el tipo de cambio hacia la tercera semana de agosto y anunció un nuevo congelamiento hasta la segunda semana de noviembre.

Al cabo de este período, la expectativa de devaluación es casi un certeza, y sin lugar a dudas la tasa de inflación demostrará una nueva aceleración a partir de este mes. Esto se suma al vencimiento de los congelamientos en combustibles, prepagas, tarifas de servicios públicos y Precios Justos, todo al mismo tiempo.

Corte abrupto del financiamiento externo

Hacia fines de 1988 y principios de 1989 Argentina sufrió el cese de una serie de desembolsos que habían sido programados por el Banco Mundial, en respuesta al incumplimiento sistemático de las metas fiscales por el Gobierno de Alfonsín. 

La historia parece volver a repetirse, porque el equipo del ministro Massa dispuso un arsenal de medidas fiscales que avanzan en la dirección diametralmente opuesta de lo que pedía el FMI para cumplir la meta de fin de año. Si el Fondo Monetario cortara el financiamiento, el efecto sobre el Riesgo País y las expectativas de inflación podría ser explosivo, precipitando una caótica caída de la demanda de pesos.

Deuda remunerada del Banco Central en niveles récord

Los pasivos remunerados del Banco Central llegaron a representar el 270% de la base monetaria hacia el año 1989, y se llegó a registrar un déficit cuasi-fiscal de casi 6 puntos del PBI por el pago de los intereses devengados de esa deuda.

En pleno 2023, esta vez la deuda remunerada del BCRA supera el 300% de la base monetaria, y los intereses de las Leliq y otros instrumentos superan los 5 puntos del producto, abonando una tasa efectiva anual en torno al 210% (118% nominal desde agosto).

En una eventual situación de pánico y caída de la demanda de pesos, ya sea por una devaluación, por un incumplimiento con el FMI, por un cimbronazo político, o por las tres cosas al mismo tiempo, se corre el riesgo de que esta deuda no pueda removerse y en consecuencia el Banco Central perdería completamente el control de la oferta monetaria.

Economía

El socialismo español está a punto de quebrar el sistema jubilatorio por cuarta vez en la historia del país

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La administración del PSOE se niega a permitir cambios profundos sobre el sistema de seguridad social español, y todas las proyecciones futuras sugieren que se volverá un verdadero agujero negro para las finanzas públicas y una masiva disparada del gasto estatal.

El gobierno del presidente socialista Pedro Sánchez está sentando las bases para una bomba fiscal que repercutirá sobre las finanzas del Estado español a lo largo de los próximos años, comprometiendo así el pago de las futuras pensiones.

Pese a las tímidas reformas esgrimidas por el Ministro socialista José Luis Escrivá, solamente al término de 2023 la seguridad social española registró un desequilibrio descomunal equivalente a los 8.200 millones de euros, y no hará más que empeorar año tras año en ausencia de reformas estructurales.

De esta manera, el sistema de reparto estatal de España se encamina a su cuarta quiebra histórica, y las consecuencias de este hecho ya son conocidas: los parámetros del sistema deberán nuevamente reformularse en detrimento del bienestar de la sociedad, sin ninguna otra alternativa posible dentro del sistema que ofrece el Estado

Bajo un régimen de capitalización individual, dichas reformas no serían necesarias, pero España no cuenta ni siquiera con la asistencia de una mínima participación privada en la inversión de los fondos públicos de pensión, y los planes privados existentes se encuentran sumamente regulados y restringidos.

Los resultados del sistema de reparto español y la falta de futuro

Tal y como se encuentra diseñado el esquema previsional español, y dada las políticas aplicadas por el oficialismo, se encamina hacia una nueva quiebra generalizada que repercutirá mediante menores beneficios para los cotizantes, y mayores impuestos para las generaciones futuras.

La primera gran quiebra del sistema de reparto se produjo en 1985, durante la presidencia socialista de Felipe González. Por aquel entonces, se decidió trasladar el problema hacia adelante: se decidió extender el período mínimo de cómputo (el tiempo para calcular el importe de la prestación social) de 2 a 8 años, y la base salarial para la cotización a partir de los 15 años anteriores a la jubilación (antes 10 años).

Pese a los cambios, en 1997 el sistema volvió a quebrar, y la administración de Aznar decidió extender el período de cómputo hasta los 15 años, y elevar el período de cotización de referencia de 15 a 35 años, lo cual redujo sustancialmente el valor de las jubilaciones reconocidas (generalmente los últimos años trabajados mantienen niveles salariales superiores a los primeros, en la vida laboral de cualquier persona).

Todo esto le dio holgura al sistema por casi una década más, pero finalmente en 2011 el sistema de reparto español quebró por tercera vez, y de manera alarmante. Para postergar el inminente colapso, se extendió la edad mínima de jubilación de 65 a 67 años (gradualmente), el período de cómputo subió de 15 a 25 años, y el período de años salariales de referencia se incrementó de 35 a 37 años. Paralelamente, las jubilaciones dejaron de estar indexadas a la inflación.

Las sucesivas reformas solo postergaron los mismos problemas hacia adelante, pero el dato más alarmante es que se agotan cada vez más rápido. Esta vez, el Gobierno socialista ni siquiera está dispuesto a cargar con el costo político que supondría una cuarta reforma restrictiva, condenando así a millones de personas a una eventual (y más violenta) reforma en el futuro cercano.

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Se desploma la inflación: Los precios mayoristas subieron solo un 2,7% al cierre del mes de junio, el valor más bajo en años

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El dato del INDEC anticipa una posible caída en la variación mensual de los precios minoristas de julio, pese a la fuerte corrección de tarifas y precios regulados que está llevando adelante el Gobierno.

En línea con lo esperado por el equipo económico, la tasa de inflación se aproxima cada vez más al ritmo de la devaluación mensual programada por el Banco Central. El INDEC informó que el Índice de precios internos al por mayor (IPIM) registró un aumento de sólo el 2,7% en el mes de junio, retrocediendo con respecto al repunte de 3,5 puntos porcentuales observado en el mes anterior. 

Dentro del IPIM, los productos fabricados en el país marcaron un repunte del 2,7% (en línea con el dato general), mientras que los bienes importados solo subieron un 2,2% en el mismo período

Cabe destacar que la mayor parte del incremento de los precios mayoristas obedece a una necesaria corrección de precios relativos, ya que la energía eléctrica en este segmento del mercado repuntó hasta un 18,8% en junio.

El precio de los productos manufacturados al por mayor solo aumentó un 2% en ese mismo mes. El IPIM que mide el INDEC acumuló un aumento del 50,5% en lo que va del año 2024, principalmente concentrado en el primer trimestre.

Todos los relevamientos oficiales sobre los precios mayoristas registraron importantes rebajas del ritmo de la inflación, sin excepción. El Índice de precios básicos al por mayor (IPIB), que excluye el efecto impositivo sobre el precio de los bienes y servicios relevados, marcó una suba de sólo el 2,5% mensual.

Por su parte, el Índice de precios básicos del productor (IPP), que solo considera a la producción local, registró un repunte del 2,6% en junio, nuevamente concentrado en el aumento de la energía eléctrica.

La inflación mensual continúa su convergencia hacia la tasa de devaluación del tipo de cambio oficial, a partir del régimen de crawling-peg establecido por el Banco Central (a razón del 2% por mes) tras el salto devaluatorio de diciembre.

El Gobierno de Javier Milei logró desarmar exitosamente la hiperinflación latente que parecía estar apunto de estallar en diciembre del año pasado. Por aquel entonces, los precios mayoristas llegaron a aumentar hasta un 54%, prácticamente alcanzando la definición técnica de “hiperinflación” según los manuales convencionales de economía. No se veía un nivel tan extremo de inflación desde antes del comienzo del Plan de Convertibilidad en febrero de 1991, y una cifra similar a la que se registró en marzo de 1976.

El equipo económico presidido por Luis Caputo estableció una fuerte ancla fiscal como mecanismo para disciplinar las expectativas de inflación y atacar el problema de raíz, al mismo tiempo en que se sinceró el tipo de cambio, se compraron más de 17.000 millones de dólares desde diciembre, y se reformó completamente el diseño de política monetaria del Banco Central en tiempo récord.

Con la concreción del sexto superávit financiero consecutivo desde enero, el Sector Público Nacional (SPN) consiguió transformar un déficit que en diciembre de 2023 representaba el 3% del PBI a un superávit equivalente a 1 punto del PBI respectivamente. Todo esto considerando el saldo fiscal acumulado de los 12 meses en cada período. No se registraba una consolidación fiscal semejante desde el primer Gobierno de Carlos Menem.

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Recuperación económica: La actividad creció 2,3% en mayo y puso fin al colapso económico que había disparado el Massazo

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El INDEC dio a conocer este jueves su Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), el cual mostró un crecimiento de la actividad económica del 2,3% en mayo, siendo 1,3 puntos arriba de abril.

La actividad económica creció en mayo un 2,3% interanual gracias, entre otras cosas, al aporte del sector agropecuario, interrumpiendo una racha de seis meses consecutivos de caída y marcando la primera suba desde el inicio del Gobierno de Javier Milei

Estos datos surgen del informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) difundido este jueves. El organismo también reportó un aumento del 1,3% respecto a abril en la medición desestacionalizada. El encargado de generar estos datos es el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que el Indec publica mensualmente.

En la medición interanual, seis sectores de actividad que componen el EMAE registraron aumentos en mayo, destacándose Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (+103,3%) y Electricidad, gas y agua (+11,0%). El repunte general de la actividad se debe al sector agropecuario, que fue el de mayor incidencia.

Otro sector que contribuyó al crecimiento fue el de explotación de minas y canteras, impulsado por el incremento en la producción de Vaca Muerta.

En contraste, nueve sectores de actividad registraron caídas en la comparación interanual, destacándose Construcción (-22,1%) e Industria manufacturera (-14,2%). Junto con Comercio mayorista, minorista y reparaciones (-11,41% interanual) restaron 4,6 puntos porcentuales al crecimiento interanual del EMAE.

Eugenio Marí, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, señaló que el EMAE de mayo confirmó que el punto más bajo de la actividad económica se habría alcanzado en abril.

De cara al futuro, la reducción de la inflación, la relativa recuperación del crédito interno y el dinamismo de los sectores más competitivos establecen una base para que continúe el rebote,” indicó Marí.

Sin embargo, para reactivar los motores del crecimiento y romper con la tendencia al estancamiento generado por el gobierno kirchnerista, es necesario estabilizar la situación monetaria, reducir la brecha cambiaria, y dar señales claras de una rápida unificación del mercado de cambios. Esto es crucial para aprovechar el ingreso de inversiones del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y dar un impulso a la actividad en la segunda mitad del año", añadió Marí.

El Gobierno de Javier Milei y el Fondo Monetario Internacional (FMI) trabajan, desde la última negociación técnica, con un escenario base que prevé una caída del PBI este año del 3,5%, lo cual es unos 0,75 puntos porcentuales más grave que las estimaciones de hace un trimestre. El mercado, medido a través del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), espera un desplome algo mayor, del 3,8%. Sin embargo, y hasta el momento, los datos parecerían mostrar otra cosa.

En el mismo sentido, los resultados del Panorama Mensual del Trabajo Registrado de mayo 2024 confirman la recuperación de los salarios del sector privado formal en un 3,9%, la suba intermensual más alta registrada desde el año 2009.

Este dato está en línea con el informe de abril sobre la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), que mostró un aumento del 16,1% respecto al mes anterior, frente a una inflación mensual del 8,8%, lo que implica una mejora real del 7,3%.

El salario real promedio del empleo asalariado formal del sector privado creció un 3,9% en abril con respecto al mes anterior, marcando el aumento mensual más alto desde enero de 2009.

Entre diciembre de 2023 y abril de 2024, la capacidad de compra del salario medio del empleo registrado aumentó en 6 puntos porcentuales. En cuanto a la evolución mensual del empleo asalariado registrado en el sector privado, se observó un crecimiento del 0,5% en el sector de Hoteles y restaurantes y del 0,4% en Explotación de minas y canteras en abril de 2024. A nivel provincial, el empleo registrado privado aumentó un 2,7% en Misiones, un 0,6% en Neuquén y un 0,3% en Río Negro.

Por otro lado, en enero y febrero, la cantidad de trabajadores en el monotributo creció un 1,8% y un 0,5%, respectivamente. En total, durante el trimestre analizado, la cantidad de personas en el monotributo aumentó un 1,4%, sumando 28 mil trabajadores adicionales.


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