La campaña de cultivos en el sector agropecuario avanza con resultados que ya permiten hablar de la mayor cosecha de trigo en la historia del país, un desempeño que no solo fortalece al campo sino que tiene impacto directo sobre el conjunto de la actividad económica, debido a la fuerte interconexión del sector con el resto de las cadenas productivas.
Cuando hace unos meses se realizó el tradicional remate del primer lote de trigo en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, las proyecciones eran optimistas pero aún prudentes.
En ese momento se estimaba una producción cercana a las 22 millones de toneladas y un valor bruto primario de 4.665 millones de dólares, lo que representaba un incremento del 9,8% respecto de la campaña anterior y ya marcaba un récord histórico. Sin embargo, el avance efectivo de la cosecha superó con creces esas previsiones iniciales.
Las primeras trillas, que comenzaron en el norte del país, sorprendieron por sus rendimientos. En provincias como Salta, Chaco y Santiago del Estero, donde el trigo suele sembrarse más como cultivo de cobertura que con fines productivos, las lluvias acompañaron de manera decisiva.












