La Argentina da otro paso firme en su estrategia de inserción económica internacional, esta vez de la mano del ministro de Economía, Luis Caputo, quien se reunirá mañana con Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos. En un escenario global en tensión por la guerra comercial desatada por Donald Trump —quien exige aranceles recíprocos para todos los productos que ingresen a su país—, el encuentro simboliza mucho más que una agenda bilateral: marca la consolidación de una alianza ideológica y económica entre los gobiernos de Javier Milei y el presidente republicano.
Caputo llegará al corazón financiero del gobierno estadounidense acompañado por una delegación de alto nivel: Santiago Bausili, presidente del Banco Central; Pablo Quirno, secretario de Finanzas; José Luis Daza, secretario de Política Económica; y Vladimir Werning, vicepresidente del BCRA. La reunión no solo apunta a discutir el panorama global, sino también a reforzar una cooperación estratégica que ya cuenta con un fuerte aval político desde Washington.
En los últimos días, Scott Bessent se ha convertido en un entusiasta vocero del éxito del programa de estabilización argentino, que ha logrado reducir la inflación, reactivar sectores productivos y encauzar las cuentas públicas. En declaraciones recientes, Bessent no escatimó en elogios: “Si Argentina lo necesita, en caso de un shock externo y si Milei mantiene el rumbo, estaríamos dispuestos a utilizar el FSE (Fondo de Estabilización Cambiaria de Estados Unidos)”, expresó.
“Argentina es un buen ejemplo. Estuve en Argentina a principios de este mes para demostrar el apoyo de Estados Unidos a los esfuerzos del FMI para ayudar al país a reestructurarse financieramente. Argentina merece el apoyo del FMI porque está logrando avances reales en el cumplimiento de los parámetros financieros”, agregó.
Y remató: “El motivo de mi presencia hoy es que es un día clave. El gobierno de Milei ha implementado tres ajustes, y este marca el inicio del tercero: fiscal, monetario y cambiario”.
Los temas que se tratarán en la reunión son varios y de alto impacto: el avance de los aranceles recíprocos, la activación del Fondo de Estabilización Cambiaria (FSE), y la ampliación del acuerdo bilateral TIFA, vigente desde 2016, que podría incluir nuevos bienes y servicios estratégicos para ambos países.

Además, la agenda abordará los cuestionamientos que aún persisten en el informe anual de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), donde Argentina figura en la página 17 de un extenso dossier de 394 páginas. Allí se enumeran asimetrías arancelarias, barreras regulatorias, y sobre todo, conflictos vinculados a la propiedad intelectual, con menciones explícitas al uso indebido de patentes en sectores clave como el farmacéutico y el agroquímico.
El informe detalla:









