La Guardia Revolucionaria de Irán anunció este sábado una nueva ofensiva contra objetivos estadounidenses en el Golfo Pérsico, en represalia por los recientes bombardeos ordenados por Washington contra instalaciones militares iraníes. La escalada provocó que Kuwait y Bahréin activaran sistemas de emergencia y emitieran alertas a la población ante el riesgo de nuevos ataques con misiles y drones.
Según informó la emisora estatal iraní IRIB, las fuerzas iraníes atacaron lo que calificaron como ''bases enemigas'' en la región después de que Estados Unidos bombardeara emplazamientos de radar en las islas iraníes de Sirik y Qeshm.
''Tras la invasión del ejército estadounidense, responsable de asesinatos de niños y actos terroristas, las bases enemigas en la región fueron atacadas con misiles aéreos'', señaló la Guardia Revolucionaria en un comunicado difundido por medios oficiales.
Las hostilidades se producen en un momento de máxima tensión entre Teherán y Washington, después de que Estados Unidos justificara de forma acertada sus ataques contra instalaciones iraníes como una respuesta defensiva ante amenazas contra la navegación internacional y sus fuerzas desplegadas en Medio Oriente.
La Guardia Revolucionaria Islámica ha señalado que llevó ataques contra infraestructura estratégica en Kuwait y Bahréin
Uno de los principales escenarios de la nueva ofensiva fue Kuwait. Las Fuerzas Armadas kuwaitíes informaron que lograron interceptar y destruir una nueva oleada de misiles y drones lanzados desde territorio iraní antes de que alcanzaran sus objetivos.
El Estado Mayor del Ejército explicó que las fuertes explosiones escuchadas durante la madrugada en distintos puntos de la capital fueron consecuencia de las operaciones de defensa aérea.
''Las defensas aéreas de Kuwait han derribado esta mañana misiles y drones enemigos. Si se oyen explosiones, se deben a que las defensas aéreas han interceptado los ataques enemigos'', señalaron las autoridades militares en un comunicado.
El gobierno kuwaití pidió a los ciudadanos mantener la calma y seguir las instrucciones de seguridad mientras continúe el estado de alerta. Las autoridades temen que nuevas oleadas de ataques puedan afectar infraestructuras estratégicas, incluidas instalaciones energéticas y de transporte.
Paralelamente, la Guardia Revolucionaria reivindicó ataques con misiles y drones contra la sede de la Quinta Flota de la Armada de Estados Unidos en Bahréin, una de las instalaciones militares más importantes de Washington en la región. Teherán también afirmó haber atacado otras bases aéreas y un buque estadounidense que operaba en aguas del Golfo.
Sin embargo, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) negó que los ataques iraníes hayan causado daños significativos. Según el organismo militar, seis misiles balísticos fueron interceptados con éxito y un séptimo no logró alcanzar el objetivo previsto.
''Actualmente no hay informes de daños al personal estadounidense, y las afirmaciones iraníes de que se han dañado los cuarteles generales de la Quinta Flota de Estados Unidos en Bahréin son falsas'', indicó el CENTCOM en un comunicado publicado en la red social X.
El Comando Central de los Estados Unidos anunció que las afirmaciones del régimen iraní acerca de los impactos en bases estadounidenses en Bahréin son falsas
La nueva escalada ocurre pocos días después de que Kuwait responsabilizara formalmente al régimen iraní por la caída de proyectiles en uno de sus aeropuertos. En aquella ocasión, las autoridades iraníes rechazaron cualquier implicación y atribuyeron el incidente a supuestos fallos técnicos de los sistemas anti-misiles Patriot utilizados por Kuwait.
No obstante, los ataques repetidos contra objetivos kuwaitíes y bahreiníes han reforzado las acusaciones de los países del Golfo contra el régimen iraní, al que señalan como uno de los principales factores de inestabilidad en Medio Oriente.
Durante años, la República Islámica ha sido objeto de críticas por su apoyo a grupos terroristas armados aliados y por el desarrollo de programas de misiles y drones utilizados en conflictos regionales. Gobiernos occidentales y árabes sostienen que estas políticas han contribuido a incrementar la inseguridad en una de las regiones más estratégicas del planeta.
El gobierno de Kuwait responsabilizó al régimen iraní de lanzar misiles de forma indiscriminada contra su territorio
Las críticas también apuntan a que la dirigencia iraní continúa destinando enormes recursos a operaciones militares y proyectos armamentísticos mientras la población enfrenta una profunda crisis económica, marcada por la inflación, el desempleo y el deterioro de las condiciones de vida. Organizaciones de derechos humanos han cuestionado además el papel de la Guardia Revolucionaria en la represión de manifestaciones internas y en la limitación de libertades fundamentales.
En medio de este escenario, Washington anunció la aprobación de una venta de sistemas avanzados de defensa anti-drones a Kuwait por un valor cercano a los 2.000 millones de dólares. El paquete incluye tecnología de última generación destinada a fortalecer la protección de infraestructuras críticas frente a ataques aéreos.
El Departamento de Estado señaló que la operación busca reforzar la capacidad defensiva de un aliado estratégico fuera de la OTAN y contribuir a la estabilidad regional.
Mientras continúan los intercambios de ataques y represalias, la posibilidad de una expansión del conflicto mantiene en alerta a los gobiernos del Golfo y a la comunidad internacional. La ausencia de señales de desescalada aumenta la preocupación por una confrontación que podría tener consecuencias significativas para la seguridad y la economía mundial.
El gobierno de Trump aprobó la venta de equipamiento militar a aliados en Medio Oriente para contrarrestar las acciones terroristas de Irán