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Economía

Domingo Cavallo cuestionó la falta de un plan económico y dijo que se deben ajustar las tarifas

El ex ministro de Economía criticó a Martín Guzmán por su falta de rumbo, y aseguró que no es necesaria una gran devaluación. Propuso desdoblamiento cambiario, corrección tarifaria y disciplina fiscal.

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En una entrevista para la agencia Bloomberg, el ex ministro Cavallo aseguró que Guzmán se equivocó al
pensar que una vez resuelta la reestructuración de la deuda se iban a revertir las expectativas económicas
,
ya que al no definir un plan racional sobre cómo salir de la crisis, no era posible que cambiara algo tan rápidamente. 

Hasta ahora no ha dado ideas claras sobre ninguno de los aspectos de la economía. No tiene
un plan para el día después de la reestructuración
”, afirmó. 

De todos modos, el economista aclaró que para enfrentar esta situación no es necesaria una
gran devaluación de la moneda, e incluso, aseguró que hacerlo sólo empeoraría las cosas. 

En este sentido, el ex funcionario de Menem y De la Rúa afirmó que una devaluación generaría
“muchos problemas sociales”
, ya que las altas cifras de desempleo y la gran dependencia de la
sociedad en los subsidios estatales han creado un clima social que podría tornarse sumamente
tenso si se aplicaran medidas de este tipo. 

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A su vez, aconsejó reservar el mercado oficial para las actividades esenciales e impulsar
otro tipo de transacciones a través de un mercado de libre flotación. De esta manera, explicó,
se lograría conseguir la confianza necesaria para reducir la brecha cambiaria entre el dólar
oficial y el dólar paralelo. 

En esta misma línea, el especialista sostuvo que el gobierno debería ajustar las tarifas de los
servicios públicos que no están actualizadas, para así poder reducir los subsidios y, de esta
manera, implementar un ajuste fiscal esencial para salir de la crisis económica. 

En su blog, Cavallo planteó que una devaluación mal manejada y poco controlada en el segmento oficial, sin antes recrear la confianza necesaria y presentar un plan económico, podría tener un efecto nocivo similar al que tuvo el “rodrigazo” en 1975. 

Advirtió sobre la desestabilización de las expectativas y su relación con la profundización de la estanflación en el país, tal y como sucedió entre 1975 y 1990, y en el último mandato de Cristina Kirchner.

La devaluación del 30% que se anunció el 4 de junio de 1975, fue llamado “El Rodrigazo” por ser una impopular y peligrosa medida económica del ministro peronista Celestino Rodrigo. ¿Se viene una Guzmanazo?

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Por el contrario, una liberalización cambiaria ordenada a partir de un desdoblamiento serio, como propuso, resultaría un gran alivio para las reservas del Banco Central, y sin mayores traumas en materia de precios.

Para reducir el riesgo de este escenario, el gobierno debería apresurarse a corregir los desajustes de precios relativos, particularmente el atraso de los precios regulados de los servicios públicos”, explicó a propósito de las tarifas públicas. 

El descalabro fiscal en subsidios económicos adquiere cada vez mayores proporciones dentro de las erogaciones del sector público, por lo que la demora en su corrección supondrá más costos políticos y sociales. 

Por último, señaló que, si bien es cierto que Argentina posee una economía
bimonetaria debido a su historia inflacionaria, esto no implica que no pueda funcionar, lo que
hay que saber es cómo manejarla
, como sucede en Perú o en Uruguay.

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Economía

La insistencia de Guzman con el FMI: el pago de la deuda podría dejar al Central sin reservas líquidas

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Dentro de los siguientes nueve días vencen alrededor de 1.100 millones de dólares y el Central se podría quedar casi sin reservas líquidas. Aumentan los rumores de un default con el Fondo.

Para el viernes próximo Argentina tendrá que pagar 719 millones de dólares al FMI y tres días después serán otros 369 millones de dólares. Este será el último pago que Argentina pueda hacerle al Fondo con las reservas que se encuentran en el Banco Central para poder continuar con la negociación sin entrar en atrasos. El ministro Guzmán insiste ante la prensa internacional en que necesita más tiempo para llegar a un acuerdo.

Además aumentan las especulaciones que el Gobierno podría no pagar para no perder los últimos 1100 millones de dólares que le quedan de reservas líquidas. Al fin y al cabo, esa suma es algo más del doble que las reservas que el Banco Central perdió en la primera mitad de enero y en febrero se deben pagar 195 millones de dólares de intereses al Club de París.

Dentro del oficialismo hay quienes creen que debería necesario mostrarse duros y dejar de pagar para enviar una señal de intransigencia frente a la exigencia de un ajuste recesivo, mientras que en el entorno del ministro niegan que patear el tablero a altura de las negociaciones esté en los planes de Guzmán.

Por otro lado, en Economía insisten en que, si bien hay tensión, se debe mantener la cordialidad con los técnicos del staff del FMI. Y enfatizan que los avances son lentos, pero los hay y habrá que continuar con la negociación.

La diferencia entre pagar y no pagar no es solamente contable en materia de reservas internacionales, sino de tiempos. Dejar de pagar casi 1.100 millones de dólares implica adelantar dos meses el ingreso formal en atrasos con el Fondo, que se concretaría entonces a finales de julio y no a finales de septiembre. Al fin y al cabo el siguiente vencimiento no es sino hasta el 21 de marzo. Con eso conseguiría comprar algo más de un mes de reservas, aunque la aceleración de la demanda de divisas puede volverlo incluso un período más corto.

No necesariamente entrar en impagos implica el fin de las negociaciones, de hecho en general los países que entraron en atrasos continuaron negociando y solo fueron un puñado los que llegaron a los seis meses, a la fecha límite de los “protracted arrears”, es decir de los atrasos que el Fondo Monetario no puede volver a financiar.

Con depósitos bancarios del sector privado de casi 8 billones de pesos con tasas de interés para los plazos fijos de 3,25% mensual sensiblemente menores a la inflación esperada para comienzos de año, un desarme de depósitos puede rápidamente presionar sobre la brecha cambiaria y volverse contra las reservas incluso sin que el Banco Central destine divisas a los mercados bursátiles.


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Economía

Nuevo disparo del dólar blue: alcanzó un nuevo récord histórico a $219

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La brecha cambiaria con el dólar oficial se amplia cada vez más.

El dólar blue vuelve a sorprender con un nuevo récord histórico este viernes alcanzando los $214 para la compra y a $219 para la venta.

De todos los aumentos, este ha sido el mayor que la divisa dio en un día desde el 10 de noviembre cuando la cotización aumentó $5,50 en 24 horas.

Durante esta semana la divisa comenzó en $209 y la termina con $10 más, dejando una brecha con el dólar mayorista de 109,90%. Por otro lado, en la mayor parte del país, el blue alcanza hasta los $221.

Dólar blue hoy: a cuánto cotiza este domingo 5 de diciembre

Qué sucederá con el riesgo país

Con esta situación que se vive actualmente con el dólar en el último día hábil de la semana, el riesgo país alcanzó los 1914 puntos y señala un máximo desde la reestructuración de deuda que realizó el Gobierno en 2020.

Por otra parte, antes de las 16 horas, los bonos argentinos en dólares perdían entre 0,3% (AL30D) y 4,6%.

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Economía

El Gobierno endurece el cepo y buscará ampliar la documentación tributaria requerida para operar

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Las entidades financieras y los agentes bursátiles podrán solicitar previamente declaraciones tributarias a aquellos clientes que busquen entrar al mercado de capitales. En la práctica, se teme que los organismos de control terminen imponiendo por la fuerza lo que originalmente constituye un lineamiento optativo.

En medio de la progresiva sangría de reservas y el agotamiento del cepo cambiario, el Gobierno dispuso más medidas para seguir estrangulando a las operaciones sobre el mercado legal.

La Unidad de Información Financiera (UIF), por medio de la Resolución 6/2022, dispuso que las entidades financieras como bancos o aseguradoras, así como los agentes bursátiles, podrán solicitar a sus clientes declaraciones tributarias específicas para poder acceder al mercado cambiario legal.

En concreto, las documentaciones tributarias solicitadas serán sobre Ganancias y Bienes Personales, ambos impuestos que tienen un enorme peso como proporción de los recursos totales que percibe el sector público.  

Aún si, si bien se plantea como un criterio que deberá adaptarse a las preferencias de cada entidad financiera con sus clientes, los mercados especulan con que las medidas terminen por imponerse de forma forzosa en las operaciones diarias. Los organismos de control tendrán un mayor peso para disuadir a las entidades financieras para que soliciten, en la práctica, estas declaraciones tributarias a sus clientes.

Las medidas suponen añadir un control adicional sobre el acceso al dólar MEP (que se obtiene en la bolsa de valores) y el dólar Contado con liquidación. Esto podría desembocar en un nuevo aumento de la brecha cambiaria, que actualmente se acerca al 100%.

La resolución fue impulsada por el ultra-kirchnerista Juan Carlos Otero, en un intento por seguir limitando el acceso a los dólares por parte de los argentinos, y contener la profundización de la pérdida de reservas internacionales.

Otero alegó que las disposiciones buscan fortalecer las herramientas de control sobre el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo, pero lo cierto es que estos lineamientos ya estaban abordados en la reglamentación anterior de la UIF sancionada en 2017, y el objetivo real de las medidas es sencillamente imponer una nueva traba para la compra de dólares.

El Gobierno justificó, además, que el marco normativo anterior determinado por el macrismo había desarticulado completamente el control sobre todo tipo de operaciones de origen ilegal, pero nuevamente esta fue una declaración exagerada para justificar el endurecimiento burocrático del cepo.

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