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Economía

El gobierno declaró el default a los acreedores privados: “NO se puede pagar nada”

El ministro Guzmán, respaldado por Alberto Fernández, Larreta, CFK y casi todos los gobernadores, anunció el default de la deuda. Las negociaciones con el FMI y un posible juicio en Estados Unidos marcarán la agenda de la cartera económica, por lo menos, los 3 próximos años.

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Luego de varios meses de negociaciones detrás de escena, con declaraciones poco afortunadas tanto del Presidente como del ministro de Economía, finalmente el gobierno propuso un plan de reestructuración de la deuda, que no es otra cosa que un default de la deuda privada extranjera; incluye un recorte del 62% en los intereses, ningún pago hasta 2023 y un posterior escalonamiento en los pagos de menor a mayor.

Este anuncio tuvo una gran antesala. Todos los gobernadores fueron invitados hoy a la Quinta de Olivos para
una reunión programada a las 17 hs, de la
cual también participaron el Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodriguez
Larreta, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, y la
vicepresidenta Cristina Fernández. Solo se
ausentaron 4 gobernadores
: Axel Kicillof (por un posible contagio de
coronavirus), Gustavo Melella (Tierra del Fuego), Gildo Insfrán (Formosa),
Sergio Ziliotto
(La Pampa) y Alberto Rodríguez Saá (San Luis).
Además, el cordobés Juan Schiaretti no fue pero envió a su vice, Manuel Calvo.

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Este
encuentro, con motivo de comunicar a los gobernadores la propuesta que se hará a los acreedores privados el día de mañana y, siendo las provincias grandes
emisoras de deuda externa privada, le sirvió al gabinete presidencial para
hacerse de un respaldo político y mediático a tan solo horas de afrontar a
los tenedores de bonos en la reestructuración de la deuda.

El FMI, que
le había tirado un guiño al gobierno hace unas semanas, cuando declaró a la
deuda argentina como “insostenible” en estas circunstancias y recomendó que los acreedores privados acepten una quita sustancial, fue un eje
recurrente en el discurso del ministro Guzmán, cuando anunció hoy para todo el
país el default e hizo hincapié en el
consenso encontrado desde los distintos sectores.

La otra
cara de la moneda es protagonizada por los acreedores, que tendrán un plazo de
20 días a partir de mañana para evaluar la propuesta.

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Los detalles del default Fernández 2020

La oferta
de reestructuración consiste en un período de gracia de tres años en el cual
cesarán los pagos del servicio de la deuda a los acreedores privados
. A partir del
2023 se reanudarán los intereses con un cupón promedio de 0,5% que comenzaría a
crecer hasta valores sostenibles que alcanzarían una tasa del 2,33%.
Es aquí, precisamente, donde se concentra la mayor carga de reducción.

Esta
reestructuración de los intereses abarcaría una quita del 62% (porcentualmente
muy similar a la ejecutada en enero del 2005 luego del default de Duhalde) y se traduce en unos US$ 37.900
millones que no se pagarán.

Sobre el
stock adeudado, la quita propuesta es del 5,4%, lo que significan unos US$ 3.600
millones.

En lo que
a organismos internacionales respecta, todavía no se ha llegado a ningún
acuerdo, pero Martín Guzmán manifestó las intenciones del gobierno de suspender, asimismo, los pagos con el FMI hasta el 2023, exactamente aquello que la directora Georgieva quería evitar.

Mañana se hará publico el documento completo con todos los detalles y será formalizado a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia, y será enviado a la SEC estadounidense para que evalúen su legalidad.

Sobre una respuesta de los acreedores en 20 días, ya que los mismos pueden negarse e ir a juicio (como ocurrió con los fondos “buitre” de la década pasada) Guzmán explicó:

“Es un período suficiente para que nuestros acreedores tomen decisiones. En este período va a haber gente jugando muy fuerte. Hay muchos intereses en juego. Las voces de nuestros acreedores, que buscan que la Argentina pague más, van a estar resonando. Va a ser importante que como sociedad tomemos el compromiso de estar unidos sobre esta oferta. Esta oferta es algo refundacional para la Argentina, para que tengamos un desarrollo sano”.

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El próximo miércoles vencen unos US$ 500 millones y la decisión de no pagar ya está tomada, por lo que estos fondos se liberan para seguir financiando el gasto político que tanto ha enaltecido este gobierno, a pesar de las recomendaciones del FMI.

“Nos piden más ajuste fiscal, rápido y en más cantidad. Eso destruiría las oportunidades de millones de argentinos, y no lo vamos a permitir. El límite es la oferta que vamos a presentar mañana”, aseguró Guzman.

El gobierno está decidido a sacarse el problema de la deuda de encima, y de la manera más rudimentaria posible. Desde que asumió Alberto Fernández la austeridad fiscal que había tratado de implementar Macri aunque, fallando estrepitosamente, fue tirada por la borda, en pos de una emisión masiva de dinero, el default de deudas locales, el gasto público infinito y, ahora, un default total. Guzmán luego cerró la conferencia:

“Hoy no podemos pagar y no lo podemos hacer por varios años”.

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Economía

Evergrande, el “Lehman chino” se desploma un 11% y muestra signos de una nueva crisis financiera mundial

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El segundo promotor inmobiliario más grande de China adelantó que no podrá cumplir los vencimientos a fin de mes y tiene una deuda equivalente al 2% del PBI chino, que en caso de defaultearla generaría una crisis con condimentos similares a la del 2008 en Estados Unidos

El gigante inmobiliario chino Evergrande se desploma un 11% este lunes en la Bolsa de Hong Kong, registrando su menor nivel de cotización en más de 11 años ante el miedo de que la firma no pueda hacer frente a sus compromisos financieros.

El segundo promotor inmobiliario más grande de China está a punto de colapsar: la semana pasada la empresa aseguró que probablemente no pueda honrar la deuda de alrededor de 254.000 millones de euros que tiene con los acreedores que equivalen aproximadamente el 2% del PBI del país asiático.

Los títulos de la firma inmobiliaria cayeron hasta los 2,28 dólares hongkoneses y es el peor registro desde mayo de 2010. Además, la valoración bursátil de la empresa se ha desplomado un 93% en ese periodo. En los últimos dos meses, el desplome superó el 80%.

La quiebra de Evergrande no solo significaría la destrucción de millones de empleos directos e indirectos, sino una catástrofe económica que los especialistas ya están calificando como un potencial “Lehman Brothers” chino, en referencia a la compañía norteamericana de servicios financieros que estaba sobreinvertida en hipotecas subprime, y su quiebra fue el síntoma más grande de la severidad de la crisis que estaba azotando a Estados Unidos en 2008.

Uno de los grandes temores es el posible “efecto contagio”. Los principales acreedores de Evergrande son bancos e inversionistas chinos, que perderían miles de millones si el gigante defaulteara sus obligaciones financieras. Por otra parte, Standard and Poor’s indicó en agosto que la empresa tenía deudas pendientes con los proveedores y contratistas de sus proyectos, a quienes debe aproximadamente 37.160 millones de dólares.

De acuerdo con la agencia de noticias Bloombergeste jueves la firma deberá afrontar el vencimiento de un bono de cinco años de 71,3 millones de euros, y si defaultea este compromiso, podría ser el primer paso de un crash financiero en China. Hasta finales del año, la firma tiene que afrontar pago de intereses por 571,3 millones de euros, que casi seguro que no podrá hacer.

Esta caída tiene que ver con la brutal cuarentena que impuso China durante el 2020 por la pandemia. En agosto de 2021, la empresa reportó una disminución interanual del 29% en las ganancias netas y advirtió que la falta de liquidez podía poner en riesgo la conclusión de proyectos inmobiliarios que había paralizado por la pandemia.

El Comité de Estabilidad Financiera y Desarrollo, el mayor regulador financiero de China, ha dado luz verde para que la empresa libre sus pagos y renegocie los términos de sus deudas con sus acreedores, pero sin una ayuda estatal sin precedenes, Evergande colapsará.

Y aquí es donde el Partido Comunista Chino debe tomar una decisión, así como la Casa Blanca la tuvo que tomar en 2008. ¿Le conviene inyectar liquidez en la empresa para rescatarla del colapso, sabiendo que así como Evergande van a estar otras miles de empresas en todo el país y va a tener que rescatar a todas, o le conviene dejar que colapse y que la misma economía haga el ajuste necesario para liberar los recursos mal invertidos?

Bush en 2008 decidió en un primer momento salvar a Bear Sterns, la primera empresa del sector financiero que empezó mostrando signos de colapso, con un préstamo sin precedentes del Banco de Nueva York para financiar sus deudas, y luego fue adquirida a un precio extremadamente bajo por JP Morgan Chase.

Sin embargo, después de Bear empezó a colapsar Lehman, y Bush tomó la decisión de no ayudar a Lehman ya que si no tendrían que ayudar a todos los bancos de inversión del país. Sin embargo, tras la quiebra y desaparición de Lehman, más empresas siguieron colapsando y finalmente Ben Bernanke, el director de la Reserva Federal en ese entonces, tuvo que inyectar 700.000 millones de dólares para salvar a empresas como Bank of America, Wells Fargo, JPMorgan, Citigroup, y tantas otras más.

Por el momento no se sabe si el régimen de Xi Jingping permitirá que la inmobiliaria colapse o si la rescatará. El Banco Popular de China se ha visto obligado este viernes a inyectar 14.000 millones de dólares para tranquilizar al mercado, que se mostraba nervioso por la posible caída del gigante y había empezado a deshacerse de sus inversiones más riesgosas.

Si China no maneja bien esta situación, utilizando la experiencia de Estados Unidos en 2008, todo indicaría que haber promovido la pandemia no los habría beneficiado como esperaban. El Partido Comunista Chino aprovechó la crisis del coronavirus para poner gobiernos afines a ellos en todo el mundo, conquistando territorios como Hong Kong y sacándole distancia al resto del mundo en asuntos comerciales luego de la guerra de tarifas con Trump. Pero la crisis financiera que se desprende de semejante crisis mundial se llevará puesto a China antes que al resto.

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Economía

Paquetazo de medidas: el Gobierno anunció un aumento del salario mínimo, bonos a jubilados y créditos subsidiados

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El Gobierno kirchnerista lanzó un nuevo paquete de medidas sin ninguna mesura por el desequilibrio fiscal, en busca de recuperarse después de la amplia derrota electoral en las PASO.

La relativa pasividad fiscal impulsada por el ministro Martín Guzmán llega a su fin dada la intervención de Cristina Kirchner sobre la política económica. El Gobierno vuelve a radicalizarse hacia la izquierda e impulsa un nuevo paquete de medidas para tratar de comprar votos en cara a las elecciones de noviembre.

En primer lugar, el oficialismo resolvió una revisión del salario mínimo pactado para fin de año. El cronograma original preveía un aumento del 35%, pero la suba efectiva llegará hasta el 45%, un aumento notable en términos reales. Los efectos negativos de esta medida sobre el mercado laboral podrían decantar incluso en el corto plazo.

El segundo punto fuerte de los anuncios es el lanzamiento de un nuevo “bono de emergencia” por $6.000 para jubilados y pensionados que cobran hasta dos haberes mínimos. Dado el oportunismo de las medidas, el carácter de emergencia de los bonos no parece ligado a un aspecto social sino más bien una emergencia electoral.

En la misma dirección, el Gobierno actualmente analiza la posibilidad de no aplicar el tope que establecía la fórmula previsional fijada por el propio Martín Guzmán el año pasado. La reforma de la fórmula jubilatoria incluye un cierto límite sujeto a la recaudación efectiva de la ANSES, cuando antes simplemente se aplicaba una fórmula matemática sobre la evolución de los salarios o la inflación.

Aunque Alberto Fernández trató de defenderse de las críticas durante todo el 2020, afirmando que su nueva fórmula previsional no constituía un ajuste, ahora las críticas desde su propio espacio político volvieron a contradecirlo, críticas que provienen de la propia Vicepresidente y la diputada Fernanda Vallejos.

En tercer lugar, el Gobierno se prepara para extender la red de créditos subsidiados a tasa cero, con el fin de estimular el consumo en el corto plazo a costa de mayores desequilibrios futuros. En este sentido, se evalúa un esquema similar al del “Ahora 12” para casi un millón de asalariados.

La medida más extremista en términos de desequilibrio fiscal posiblemente sea la propuesta para un nuevo IFE a nivel generalizado, similar a los que hubo en 2020. Esta propuesta fue especialmente resistida por el ministro Guzmán, ya que es prácticamente infinanciable y podría terminar de desequilibrar la economía.

Aún sin haber las mismas restricciones a la circulación como había el año pasado, la izquierda kirchnerista presiona por la vuelta de un nuevo paquete IFE antes de las elecciones de noviembre, nuevamente buscando comprar votos.

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Economía

Guzmán se queda pero con la condición de usar los dólares del FMI para la campaña

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Tras el colapso del Frente de Todos en las urnas, la Vicepresidente se impuso al propio Alberto Fernández y el ministro Martín Guzmán, y decidió emplear una maniobra para utilizar recursos brindados por el FMI para disparar el gasto público en cara a la campaña electoral.

En las últimas horas, la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner demostró nuevamente tener el control real de la coalición oficialista, e impuso su voluntad por sobre la del ministro de Economía y la del propio Alberto Fernández.

A través de un decreto, el Gobierno utilizará los dólares del Fondo Monetario Internacional en el Banco Central para encarar una violenta expansión del gasto público como campaña para las elecciones de noviembre. El kirchnerismo apuesta por el despilfarro de recursos para mejorar su posición política hasta las últimas consecuencias y bajo cualquier costo.

De la misma manera en que se hizo en 2009, el Gobierno colocó Letras intransferibles al Banco Central por las cuales podrán hacerse de unos US$ 4.334 millones en concepto de Derechos Especiales de Giro (DEG), una suerte de divisa internacional convertible con el dólar y establecida por el FMI.

Estas medidas fueron establecidas para eludir las restricciones que establece la Carta Orgánica del BCRA, las cuáles indican que la autoridad monetaria solo puede girar a Tesorería hasta un 20% de la recaudación acumulada en 12 meses y hasta un 12% de la base monetaria si es preciso.

Al emplear las Letras intransferibles, las restricciones no se ven violentadas en términos contables y legales, pero en términos económicos el BCRA pierde recursos propios que habían sido otorgados por el FMI para fines muy específicos, y el Tesoro adquiere recursos para fomentar políticas socialistas.

Pero esta maniobra no resulta fortuita para el funcionamiento de la economía. Hasta ahora, el ministro Martín Guzmán se había negado a utilizar estos recursos e intervenir el Banco Central debido a la presión inflacionaria que deriva directamente de este tipo de políticas arbitrarias.

Para concretar las operaciones, y dado que los DEGs depositados en el Banco Central son del Tesoro y que este debe emplear gastos en pesos, el BCRA compra esos DEGs con una agresiva emisión monetaria y estos recursos son finalmente lanzados a la economía mediante una política fiscal extremadamente expansiva.

Las consecuencias esperables de estas medidas son claras: una mayor presión sobre el dólar en el mercado paralelo, mayor desequilibrio externo, mayor brecha cambiaria, y finalmente una mayor presión inflacionaria.

El kirchnerismo podría desarticular completamente toda la corrección fiscal realizada desde diciembre del año pasado y desequilibrar la economía, pues el sobrante monetario es actualmente el principal problema que enfrenta Argentina.

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