Empiezan a llegar las inversiones al país en el segmento de bienes de alto valor tras años de distorsiones impositivas.
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La eliminación del impuesto al lujo impulsada por el gobierno de Javier Milei no solo comenzó a reflejarse en una fuerte baja de precios en el mercado automotor, sino que ahora también empieza a mostrar un segundo efecto: la llegada de inversiones internacionales. En particular, el segmento de bienes de alto valor comienza a reactivarse tras años de distorsiones impositivas.
En las últimas semanas, la Argentina se convirtió en un destino clave para ejecutivos de las principales marcas de relojes suizos. La apertura de boutiques, anuncios de expansión y reuniones con autoridades nacionales marcaron una agenda que confirma el cambio de percepción sobre el mercado local.
Audemars Piguet inauguró una sucursal en Puerto Madero.
El nuevo escenario tiene un factor central: la eliminación del impuesto interno a los bienes suntuarios, que durante años aplicó una carga del 20% sobre productos de alto valor. Este tributo no solo encarecía los relojes de lujo, sino que también había generado una pérdida de competitividad frente a plazas como Miami o San Pablo.
A esto se suma la expectativa por el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la EFTA, bloque que integra Suiza. De avanzar su ratificación, permitiría reducir aranceles que hoy oscilan entre el 10% y el 20%, reforzando aún más el atractivo del mercado argentino.
En este contexto, varias marcas comenzaron a mover fichas. Audemars Piguet inauguró su primera boutique en el país, ubicada en Puerto Madero, con un modelo de atención orientado a clientes de alto nivel. La apertura se enmarca en una estrategia regional que también incluye nuevas tiendas en Chile y México.
Breitling confirmó su regreso a la Argentina con la apertura de una nueva boutique.
Por su parte, Breitling confirmó su regreso a la Argentina con la apertura de una nueva boutique. La marca, que había cerrado su presencia local años atrás, ahora apuesta nuevamente por el país, en línea con un entorno económico más previsible y reglas de juego más claras.
El fenómeno también alcanza a firmas más exclusivas como Laurent Ferrier, que produce apenas 600 relojes al año y apunta a un público de coleccionistas. Con precios que superan los US$200.000, este tipo de marcas refuerza la idea de Buenos Aires como un polo estratégico dentro del segmento de lujo en América Latina.
Laurent Ferrier también desembarca en el país.
Incluso dentro del segmento de lujo accesible, compañías como Victorinox Swiss Army proyectan un crecimiento sostenido en el país, impulsadas por el nuevo contexto económico. Desde el sector anticipan aumentos en la facturación y nuevos lanzamientos adaptados al mercado local.
El objetivo de estas empresas no es el volumen masivo, sino consolidar presencia en un mercado que vuelve a ser competitivo. Tras años de restricciones y presión impositiva, la Argentina comienza a recuperar terreno como destino para inversiones de alto nivel.