El Mercosur y Japón avanzan en la posibilidad de negociar un acuerdo comercial que podría reducir aranceles, facilitar el comercio bilateral y abrir nuevas oportunidades de inversión.
Si bien aún no está confirmado, uno de los primeros pasos podría darse en el plano diplomático, ya la primer ministro Sanae Takaichi tiene previsto reunirse con el dictador de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, durante la cumbre del G7. Ese encuentro aparece como una oportunidad para lanzar oficialmente las conversaciones.
Detrás del acercamiento hay una combinación de factores. Por un lado, Tokio busca diversificar sus fuentes de energía y garantizar el acceso a minerales críticos. Por otro, existe una preocupación creciente en torno a la competitividad de sus automotrices en Sudamérica.
La primer ministro de Japón, Sanae Takaichi.
Hoy, los vehículos y autopartes japoneses enfrentan aranceles elevados en mercados como Brasil y Argentina, lo que encarece su ingreso frente a competidores. Esa desventaja podría profundizarse tras el avance del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que mejora las condiciones para fabricantes del Viejo Continente como Volkswagen, Stellantis y Renault.
En contraste, compañías japonesas como Toyota, Honda y Nissan ven en un eventual acuerdo una vía para equilibrar ese escenario y fortalecer su presencia en la región.
El impulso no proviene solo del gobierno. Organizaciones como la JETRO y la Keidanren vienen promoviendo activamente la apertura de negociaciones, con especial énfasis en mejorar las cadenas de suministro entre Asia y Sudamérica.
Toto Caputo y el embajador de Japón en Argentina.
Para Argentina, el interés japonés abre una ventana de oportunidades. Además de posibles inversiones en la industria automotriz, aparece el potencial de ampliar exportaciones en sectores estratégicos. El litio, en particular, se posiciona como un recurso central para Japón, dado su rol en la fabricación de baterías y el desarrollo de la movilidad eléctrica.
En un escenario internacional cada vez más competitivo, el Mercosur busca ampliar su red de acuerdos comerciales, un cambio significativo que comenzó a darse hace dos años, dada la historia proteccionista del bloque regional.
Si el entendimiento con Japón avanza, no solo impactará positivamente en el comercio bilateral, sino que también podría reconfigurar el mapa de la industria automotriz regional en los próximos años.