La tierra natal de la actual vicepresidente y candidata a la presidencia, Kamala Harris, atraviesa una crisis económica sin precedentes. Al altísimo desempleo y una suba histórica del precio de la vivienda, se le suma una ola de cierre de pequeñas y medianas empresas.
El aluvión de empresas que cierran sus locales, en especial los de comida rápida, restaurantes y cafeterías, comenzó luego de que el Gobierno demócrata de California decidiera aumentar el salario mínimo de 8 a 20 dólares por hora.
La empresa estadounidense Shake Shack cerró seis locales con bajo rendimiento en California, siendo la última cadena de comida rápida en tomar esta decisión después de que la suba imposibilitara seguir pagando sueldos.
La cadena de hamburguesas, que en total clausurará nueve sucursales de Shake Shack, informó que esta medida es el resultado de una evaluación periódica de su portafolio de unidades operadas por la empresa, según una presentación realizada ante la Comisión de Bolsa y Valores el martes. El documento indica que "no se espera que estas ubicaciones generen rendimientos aceptables en un futuro cercano debido a la suba del salario mínimo".












