En un contexto internacional marcado por la incertidumbre, el proteccionismo y la desaceleración, Argentina emerge como una notable excepción en las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI). El último informe de Perspectivas Económicas Globales (WEO, por sus siglas en inglés) advirtió que la economía global crecerá apenas 2,8% en 2025 —una reducción respecto del 3,3% previsto en enero—, golpeada principalmente por el aumento de aranceles impulsado por Estados Unidos y las represalias comerciales de otras potencias. Sin embargo, en el mismo documento, el organismo multilateral mantiene su optimismo sobre el rumbo económico argentino: proyecta un crecimiento del PBI del 5,5% y una inflación en un rango moderado de entre 18% y 23%.
El informe destaca que este pronóstico favorable responde a “las sorpresas positivas” observadas en el país, incluso en un marco de fuerte ajuste fiscal. “Todavía mantenemos la mejora del 5,5% para Argentina. Y esto está relacionado con las sorpresas positivas que hemos visto a pesar de un ajuste fiscal muy fuerte. Creo que la recuperación de la confianza ha influido en gran medida en este pronóstico”, sostuvo Petya Koeva-Brooks, directora del departamento de investigación del FMI, en una declaración que apunta directamente a la solidez del plan económico encabezado por el presidente Javier Milei.

El panorama global es menos alentador. Según el WEO, las recientes políticas arancelarias adoptadas por Washington —con una batería de medidas implementadas el pasado 2 de abril— llevaron los niveles efectivos de tarifas a sus picos más altos en más de un siglo. Esto, advierte el FMI, constituye un "shock negativo relevante para el crecimiento mundial", con impactos particularmente severos en los países emergentes y en desarrollo, como los de América Latina.
La nueva previsión del organismo estima que la economía mundial crecerá 2,8% en 2025 y 3% en 2026. Estas cifras representan una corrección acumulada de 0,8 puntos porcentuales respecto a las estimaciones de enero, y se sitúan muy por debajo del promedio histórico del 3,7% registrado entre 2000 y 2019. Entre los países avanzados, Estados Unidos verá su crecimiento caer a 1,8% en 2025 —0,9 puntos menos que lo estimado previamente— mientras que la eurozona apenas alcanzará un 0,8%. Para las economías emergentes, la previsión se recortó a 3,7%, con una atención especial al impacto en China, que aparece como una de las más afectadas.









