Hasta ahora, la Secretaría de Energía fijaba valores orientativos para las garrafas —$10.500 para las de 10 kg, $12.600 para las de 12 kg y $15.750 para las de 15 kg— con el objetivo de contener el precio al consumidor, pero también generando distorsiones que impedían el normal abastecimiento. Estas tarifas, vigentes desde fines de 2024, incluían impuestos y buscaban evitar tanto la evasión como el comercio informal. Sin embargo, ante la creciente demanda generada por la ola de frío y los cortes de gas natural en distintas provincias, el esquema resultó insuficiente.
Según la Cámara de Empresas Argentinas de Gas Licuado (CEGLA), la demanda de garrafas creció un 30% en relación al mismo período del año pasado. “La situación se volvió crítica en muchas ciudades del interior con cortes de gas, cañerías congeladas y restricciones en industrias”, señaló el organismo, que celebró la reforma y remarcó que las empresas están trabajando al máximo de su capacidad operativa para abastecer tanto a usuarios residenciales como a industrias, comercios y el agro en zonas no conectadas a la red.











