Consume 100 veces más de lo que factura, mantiene 2.700 sueldos y acumula dos décadas sin contratos grandes.
Compartir:
El Astillero Río Santiago volvió a quedar expuesto como uno de los símbolos más costosos e improductivos del Estado bonaerense. El proyecto de Presupuesto 2026 enviado por Axel Kicillof confirma que la empresa gastará $105.175 millones, mientras apenas prevé generar $1.210 millones en ingresos. En otras palabras, recauda solo el 1,15% de lo que necesita para funcionar.
El contraste es tan brutal que incluso sectores del propio peronismo ya reconocen el problema: un agujero negro que se devora recursos públicos sin ofrecer resultados productivos. No es un fenómeno nuevo, pero sí cada vez más difícil de justificar en un contexto donde la Provincia exige sacrificios a contribuyentes, pymes y trabajadores privados.
Axel Kicillof.
El ARS, fundado en 1953 por Juan Domingo Perón, supo ser una de las mayores plantas navales de Latinoamérica. Hoy, 20 años después del último contrato relevante de gran calado, la realidad es otra: galpones inutilizados desde hace dos décadas, productividad casi nula y un plantel de 2.700 empleados que insume el 93,5% del presupuesto total, con un sueldo promedio cercano a $2.800.000.
El ex presidente del astillero, Pedro Wasiejko, renunció en septiembre tras presiones de ATE, cuyo sector interno —liderado por Francisco “Pancho” Benegas— insiste en mantener el número total de operarios y garantizar el ingreso de hijos de empleados siempre que se abre una vacante. Wasiejko aseguró que su salida se precipitó por haber dado de baja a casi 500 trabajadores que directamente no asistían.
Las instalaciones operan con tres turnos, incluso nocturnos, pese a que, como reconocen dentro de la propia empresa, “no hay nada para hacer”. Aun así, se pagan los pluses correspondientes. El esquema burocrático y sindical hace imposible cualquier intento de modernización: los proyectos para convertir el ARS en sociedad anónima o sociedad del Estado quedaron archivados.
Mientras tanto, comparaciones dentro del propio Presupuesto bonaerense muestran la magnitud del despropósito. El Astillero dispondrá de más recursos que el Ministerio de Economía, el Ministerio de Trabajo, Desarrollo Agrario, el Instituto Cultural o la Comisión de Investigaciones Científicas. Un astillero sin producción consume más que la estructura encargada de promover la actividad productiva en toda la Provincia.
Axel Kicillof.
Desde el Ministerio de Producción de la provincia, la defensa oficial se centró en señalar que la crisis del sector se arrastra desde los ’90 y que durante el gobierno de María Eugenia Vidal hubo un supuesto intento de “desprestigiar” y desfinanciar al ARS. Mencionaron también botaduras realizadas en 2021 y 2022, y negociaciones para reparaciones navales futuras. Pero esas explicaciones chocan de frente con el dato duro: la facturación anual prevista solo alcanza para pagar 33 sueldos promedio.
En pleno debate presupuestario, el Astillero Río Santiago vuelve a exponer el modelo kirchnerista: estructuras estatales gigantescas, defendidas por gremios que bloquean cualquier reforma, sin productividad ni control y financiadas por los bonaerenses que si trabajan. Un “elefante blanco” que se volvió demasiado caro incluso para la propia política provincial.