Este giro económico se logró tras una profunda reestructuración iniciada por la actual gestión. En 2024, Aerolíneas había cerrado el año con un superávit de 20,4 millones de dólares, y en los primeros meses de 2025, ese resultado se multiplicó, alcanzando los 56,6 millones de dólares en términos contables.
Una de las claves fue la política de reducción de costos, que incluyó una baja del 16% en la planta de personal, llevando el número de empleados al nivel más bajo en 15 años. Se eliminaron jerarquías y se redujo considerablemente la estructura organizativa: se recortaron 8 direcciones, 20 gerencias y 57 posiciones accesorias.
Aerolínea eficiente en manos del Estado, pero sin despilfarro
De acuerdo al Sistema Integrado de Información Financiera de Empresas Públicas (SIFEP), Aerolíneas fue la segunda empresa estatal con mejor desempeño económico en el país, por una diferencia de menos de un millón de pesos con la primera.
Las negociaciones sindicales fueron claves en este proceso de transformación. Hacia finales de 2024 se pactaron medidas orientadas a mejorar la productividad de la flota y del personal operativo, incluyendo tanto vuelos de cabotaje como internacionales.