Una nueva medida de fuerza de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) volvió a golpear el normal funcionamiento de Aerolíneas Argentinas. Según informó la compañía, entre las 18:00 de este martes y las 2:00 del miércoles se cancelaron 22 vuelos y otros 28 fueron reprogramados, afectando directamente a más de 6.000 pasajeros y generando pérdidas estimadas en 1,1 millones de dólares.
Desde Aerolíneas advirtieron que se trata de “un paro político, no un reclamo laboral”, destacando que el gremio conducido por Pablo Biró decidió avanzar con la medida pese a haber firmado un acuerdo paritario hace menos de 20 días. “Durante las reuniones posteriores a ese acuerdo no se presentaron reclamos urgentes ni de gravedad que justificaran semejante accionar”, remarcaron.
La empresa estatal viene de anunciar su primer resultado operativo positivo desde la reestatización de 2008. En ese marco, las autoridades señalaron que el accionar de APLA se vincula más con una postura ideológica que con los intereses genuinos de los pilotos. “Este tipo de prácticas contrasta con la actitud pasiva del gremio durante gestiones anteriores que registraron pérdidas anuales superiores a los 400 millones de dólares”, apuntaron desde la gestión de Fabián Lombardo.
El impacto del paro y los antecedentes gremiales
No es la primera vez que APLA amenaza con paralizar vuelos en fechas sensibles. Antes de Semana Santa, una medida similar fue desactivada a último momento tras negociaciones. Esta vez, la compañía lamentó que el gremio insista con medidas de fuerza justo antes de dos fines de semana largos y en plena antesala de la temporada invernal.
“El accionar gremial es extorsivo. Biró utiliza a los pasajeros como rehenes mientras la empresa hace esfuerzos para no perjudicar al público”, señalaron fuentes internas.








