La actividad manufacturera cerró el año con números positivos y dejó atrás el estancamiento previo.
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La producción industrial argentina cerró el año 2025 con un crecimiento del 1,6 % interanual, según informó el Ministerio de Economía en base a datos del INDEC. El resultado marca una señal positiva para el sector manufacturero, que logró consolidar una recuperación a lo largo del año,contra todo pronostico de los sectores opositores a la administración
El propio presidente Javier Milei destacó el dato a través de sus redes sociales, subrayando que el crecimiento se produjo “muy a pesar de los que intentaron desestabilizar la economía desde el mes de marzo y en especial a partir de mayo y junio”. El mensaje apuntó directamente a sectores políticos y sindicales que promovieron conflictos y medidas de presión en momentos clave del proceso de estabilización económica.
La producción industrial crecé en el contexto de apertura comercial argentino.
De acuerdo al informe oficial, el incremento corresponde al acumulado enero-diciembre de 2025 en comparación con el mismo período de 2024, medido a través del Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI). El dato cobra relevancia no solo por su signo positivo, sino porque se da luego de varios años de estancamiento y retrocesos en la actividad industrial, producto de políticas intervencionistas, controles distorsivos y un deterioro macroeconómico persistente.
Durante 2025, la industria operó en un escenario de ordenamiento fiscal, desregulación progresiva y normalización de precios relativos, factores que comenzaron a generar incentivos para la producción y la inversión. Si bien la recuperación fue heterogénea entre los distintos rubros, el balance anual dejó atrás la tendencia negativa heredada y mostró una mejora gradual en los niveles de actividad.
El crecimiento del 1,6 % anual adquiere además un valor simbólico en un año marcado por reiterados intentos de boicot político y económico. Paros, "protestas" y conflictos impulsados por sectores opositores buscaron condicionar el rumbo del Gobierno, sin lograr frenar la incipiente recuperación productiva. Lejos de los pronósticos catastrofistas, la industria logró sostenerse y cerrar el año en terreno positivo.
Javier Milei.
Desde el Ejecutivo destacan que este desempeño es un primer paso hacia una recuperación más robusta, basada en reglas claras, apertura económica y reducción del peso del Estado sobre el sector privado. En ese sentido, el Gobierno insiste en que la consolidación del crecimiento dependerá de profundizar las reformas estructurales y dejar definitivamente atrás el modelo de subsidios, controles y privilegios corporativos.
Con este resultado, la industria se suma a otros indicadores que comenzaron a mostrar señales de estabilización y mejora durante 2025. El desafío hacia adelante será transformar este crecimiento moderado en una tendencia sostenida, capaz de generar más producción, empleo genuino y competitividad en el mediano plazo.