En un contexto marcado por la desaceleración inflacionaria, la recuperación del salario real y el regreso del crédito al consumo, el consumo masivo comienza a mostrar señales concretas de reactivación en la Argentina. Según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), las ventas en supermercados crecieron en abril un 0,5% respecto a marzo y registraron un salto real del 8,9% interanual, consolidando una tendencia que apunta hacia la estabilización económica impulsada por las reformas del gobierno de Javier Milei.
En total, las principales cadenas de supermercados del país facturaron $1,97 billones, lo que representa un incremento nominal del 48% en comparación con abril de 2024. Ajustado por inflación, el crecimiento real se traduce en un notable avance del consumo, especialmente en rubros clave para el bolsillo de los argentinos.

El análisis por categoría muestra un comportamiento especialmente dinámico en bienes de alta demanda. Las ventas de carnes crecieron un 77,6% interanual, seguidas muy de cerca por los alimentos preparados (77,4%) y el rubro de indumentaria, calzado y textiles para el hogar, con un aumento del 74,4%. Estos datos revelan no solo una mejora en el acceso a productos básicos, sino también una creciente predisposición del consumidor argentino a ampliar su horizonte de consumo, incluso en bienes no esenciales.
Uno de los indicadores más representativos del comportamiento de los hogares es el valor del ticket promedio, que se ubicó en $28.222 por compra, reflejando una mayor disposición a consumir y una recuperación del poder de compra.









