La producción de trigo es un 96% superior a la de la campaña pasada.
La última estimación de la campaña invernal en Córdoba confirma rindes récord en trigo y garbanzo, en un ciclo marcado por condiciones ambientales altamente favorables y una elevada disponibilidad hídrica durante las etapas clave.
Según la Bolsa de Cereales de Córdoba, el cereal alcanzó la mayor producción registrada para la provincia, en contraste, la producción de garbanzo se vio limitada por una reducción del área sembrada.
Con la campaña invernal finalizada, se realizó la última estimación de producción, elaborada a partir del relevamiento de la red de colaboradores de la Bolsa.
La mayor producción de trigo de la historia
Durante todo el ciclo se mantuvo una tendencia de rindes récord tanto en trigo como en garbanzo, destacándose además la mayor producción de trigo de la historia.
El trigo tuvo una producción récord en la campaña 2025-26.
Para el cereal, el rinde esperado en secano alcanza los 43,2 qq/ha, casi un 70 % por encima del promedio histórico, lo que se traduce en una producción estimada de 7,1 millones de toneladas (Mt).
Para garbanzo, por su parte, se esperan en promedio 26,8 quintales entre riego y secano, valor 38% superior al rinde histórico.
Producción de garbanzo en Córdoba
Sin embargo, la producción de la especialidad se estimó en 51,8 mil toneladas, un 11% por debajo del promedio histórico para la provincia como consecuencia de una reducción de más del 40 % en la superficie sembrada en este ciclo.
El principal motivo que desalentó la siembra de garbanzo, según informaron colaboradores de nuestra red, fue el precio y rentabilidad esperada para el cultivo.
Luego de un otoño con abundantes precipitaciones, las condiciones de siembra resultaron óptimas en gran parte del territorio provincial, lo que favoreció un muy buen arranque de los cultivos.
Posteriormente, el desarrollo inicial se vio condicionado por las fuertes heladas registradas entre fines de junio y comienzos de julio.
Heladas que perjudicaron a los cultivos de invierno
Durante ese período se observaron síntomas de daño por frío, desaceleración del crecimiento, retrasos fenológicos y amarillamiento foliar, incluso en lotes con buena implantación, lo que derivó en un aumento transitorio de la proporción de superficie en estado regular y malo para ambos cultivos.
Con la posterior ausencia de heladas de magnitud y la ocurrencia de precipitaciones por encima de los promedios históricos para la época, los cultivos lograron recuperarse, mejorar su condición general y atravesar el período crítico —etapa en la que se definen los rindes y el requerimiento hídrico es elevado— en muy buen estado.
La situación sanitaria acompaño a las buenas condiciones climáticas, con baja presión de plagas y controles realizados en los momentos adecuados.
En garbanzo se destacó la aparición de rabia (Ascochyta rabiei), principalmente en lotes bajo riego, donde en algunos casos se superaron los umbrales de acción y fue necesario realizar hasta tres aplicaciones. No obstante, la enfermedad pudo ser controlada eficazmente, sin impacto significativo en el rendimiento.
En trigo, además, colaboradores resaltaron el uso de semilla de alta tecnología que, en combinación con las condiciones ambientales, permitió que el cultivo exprese todo su potencial productivo.
En este marco, se reportó una calidad panadera inferior a la habitual, asociada a los elevados rindes, situación que podría derivar en descuentos al momento de la comercialización.