Heladas que perjudicaron a los cultivos de invierno
Durante ese período se observaron síntomas de daño por frío, desaceleración del crecimiento, retrasos fenológicos y amarillamiento foliar, incluso en lotes con buena implantación, lo que derivó en un aumento transitorio de la proporción de superficie en estado regular y malo para ambos cultivos.
Con la posterior ausencia de heladas de magnitud y la ocurrencia de precipitaciones por encima de los promedios históricos para la época, los cultivos lograron recuperarse, mejorar su condición general y atravesar el período crítico —etapa en la que se definen los rindes y el requerimiento hídrico es elevado— en muy buen estado.
La situación sanitaria acompaño a las buenas condiciones climáticas, con baja presión de plagas y controles realizados en los momentos adecuados.
En garbanzo se destacó la aparición de rabia (Ascochyta rabiei), principalmente en lotes bajo riego, donde en algunos casos se superaron los umbrales de acción y fue necesario realizar hasta tres aplicaciones. No obstante, la enfermedad pudo ser controlada eficazmente, sin impacto significativo en el rendimiento.
En trigo, además, colaboradores resaltaron el uso de semilla de alta tecnología que, en combinación con las condiciones ambientales, permitió que el cultivo exprese todo su potencial productivo.
En este marco, se reportó una calidad panadera inferior a la habitual, asociada a los elevados rindes, situación que podría derivar en descuentos al momento de la comercialización.